miércoles, 16 de diciembre de 2009

Golpes de pecho

Makumba hace un conato de avanzar hacia la salina, pero las hembras no se mueven del sitio. La noche anterior ha sido complicada. La luvia ha irrumpido con fuerza de madrugada y no ha parado hasta el amanecer. Los hombres que buscan el Dorado aguardan pacientemente las evoluciones del grupo. El cuco suena suena a lo lejos, los grillos, los turacos.



Makumba mastica Inguka a escasos metros de distancia. De subito se levanta y se dirige directamente hacia nosotros. Se disparan todas las alarmas. ¿Que esta yendo mal ? La duda y el miedo espolean mi respiracion con violencia en decimas de segundos. Mi corazon quiere salirse del pecho, la cabeza trata de frenarlo a duras penas. Y me repito la maxima empedernida;


'No mirar a los ojos, no retroceder'


De modo que miro hacia otra parte, como si la cosa no fuese conmigo (eso si, sin quitarle el ojo, de reojo). La cercania es vertiginosa. Entonces, el espalda plateada gira su rumbo hacia un costado, ladeandose y pasa ante nosotros dandose unos conspicuos golpes de pecho. ¿El motivo? queria pasar al otro lado, donde se encontraban las hembras y nos interponiamos en su camino. Resulta casi enternecedor que una criatura que podria hacerte picadillo en apenas unos segundos, tenga la gentileza de darse unos meros golpes de pecho como forma de reclamar su espacio, quiza mas asustado el que nosotros, y por lo tanto mas temible.

Tras unos segundos de tension, unas sonrisas nerviosas rompen el silencio. Todos queremos aparentar tranquilidad. Intento recuperar el aplomo a duras penas ante Ngombo y Molongo, los guias. Pregunto a este ultimo…mo kena mbeto ti Makumba ? (Tienes miedo de Makumba?) . Me responde……’jamais’.

Miente.

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