miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cazadores furtivos


No es infrecuente escuchar tiros en la lejania desde el campamento. Pertenecen a cazadores furtivos que operan en la circunscripcion del parque, y no en pequenas cantidades. Tampoco es infrecuente encontrar en la selva trampas o cepos destinados a mamiferos de escasa envergadura, como antilopes o cefalopodos. Los disparos tienen un objetivo prioritario: los elefantes. La caza furtiva es un problema acuciante para la sostenibilidad del proyecto Dzanga Shanga y cuenta con numerosas ramificaciones.

A raiz del cierre de la compania maderera, a principios de los 80, numerosas familias, que habian venidoa a Bayanga desde poblaciones colindantes, se quedaron sin empleo. Esta situacion no ha mejorado desde entonces. A falta de otro tipo de estimulo economico, la gente se ha dado a la caza furtiva como forma de subsistencia. Pero aparte de esto, como en todos (o casi todos) los sitios, han surgido especuladores que han querido sacar tajada de esta triste coyuntura. Esto divide el problema del furtivismo en dos subtipos, con respecto a sus principales agentes: 1) los cazadores furtivos propiamente dichos, desheredados sin nada que llevarse a la boca y que cazan solamente para comer y 2) los que pagan a los furtivos, los equipan con armas y municiones y los utilizan para lucrarse ilicitamente. De esta forma, no solo existe un inframercado furtivo en Bayanga, sino que estel se extiende a las poblaciones vecinas: Nola, Salo, Berberati....

Al otro lado del espectro tenemos a la WWF y sus esfuerzos de conservacion, dirigidos a contener el empuje de la caza furtiva en la reserva de Dzanga Sangha. Esta labor se subdivide en tres tipos: a) la habituacion de gorilas (en la que yo me situo), b) la implimentacion de un ecoturismo de la zona que suponga una inyeccion economica que redunde positivamente tanto en el parque como en la poblacion local y, por ultimo, c) la proteccion de las fronteras del parque, demasiado permeables, por parte de los "ecoguards". Estos, los "ecogurads", son lugareños de Bayanga o alrededores a los que dan un fusil, un uniforme y les dicen que hay que combatir la caza furtiva. No lo hacen por vocacion sino por instinto de supervivencia y muchos han sido furtivos ellos mismos en el pasado.

Un tercera parte en discordia, pero que juega un papel fundamental, es una clase politica de voluntad extremadamente voluble. La corrupcion carcome el pais de norte a sur. Como dato extremadamente sintomatico, a la salida del mismisimo Ministerio de Medio Ambiente de la RCA en Bangui se situa un mercado donde se puede observar la venta de carne proveniente de la caza furtiva. En Bayanga, quien no esta implicado en el furtivismo, lo ha estado en el pasado y varias autoridades tienen causas abiertas con la justicia (mas de uno con las manos manchadas de sangre). Los chinos, cuyos vinculos comerciales con la RCA son muy importantes, extienden sus tentaculos en varias direcciones, algunas altamente sospechosas (una hipotetica inversion en tal o cual compañia maderera bien podria ser la tapadera del trafico de diamantes o de marfil).

Un ejemplo muy ilustrativo de todo este panorama pudimos atestiguarlo hace unos dias en el campamento. Se habian venido escuchado repetidos disparos los dias precedentes, algunos relativamente cerca. Cyril, frances coordinador de los ecoguards en Bayanga, mando una patrulla a hacer una batida de reconocimiento por la zona en la que se habian escuchado los tiros. Fueron acompanados de Ludo, uno de los asistentes de investigacion junto con varios BaAka. Mientras cenabamos se pudo escuchar un sonoro alboroto proveniente de la salina. Se podia escuchar a los BaAka vocear a grito pelado y aquello hacia preguntarse que era lo que podia pasar a aquellas horas en la salina, donde nadie bajaba de noche. Tras unos momentos de incertidumbre, y en vista de que las voces no remitian, decidimos acercarnos a la salida trasera del campamento para ver que pasaba. Minutos despues se adivinaban entre la oscuridad los focos de varias linternas, seguidos de las figuras de los Ecoguards -kalashnikoff al hombro-, los BaAka en completa agitacion y dos sujetos maniatadados con el rostro ensangrentado. Eran los cazadores furtivos. Fueron llevados al agora del campamento entre empujones, postrados y desnudados con excasa, digamos, sensibilidad, mientras les propinaban patadas por todo el cuerpo (los BaAka incluidos). Recuerdo haber protestado o refunfunado en algun momento dado por el trato innoble otorgado a aquellos pobres diablos. Recuerdo tambien haber estimado prudente no hacerme demasiado el heroe. La situacion era demasiado violenta y yo no era sino el ultimo mono. Angelique miraba hacia otro lado. Su argumento ante mis reiteradas protestas era ¿que clase de trato se podia dar a un par de sujetos de los cuales se sabia que estarian, a lo sumo, cuatro o cinco dias en prision, tras los cuales quedarian en libertad y reincidira con casi total seguridad? Era la unica forma de persuadirles. Los tipos seguian recibiendo ostias, ante el alboroto de los BaAka, que parecian disfrutar del violento espectaculo.

Pronto comenzaron a desgranarse los primeros detalles de la historia. La escaramuza tuvo lugar en Bai Mongole. Los furtivos habian abatido a un elefante y lo dejaron en el mismo lugar, todavia con los colmillos en su sitio, para seguir buscando mas piezas por el bosque. Los ecoguards enocntraron al elefante moribundo y supusieron que los furtivos regresarian, tarde o temprano, a requisar el botin. Se escondieron tras los arboles y se dispusieron a esperar para tenderles una emboscada. Ya de noche observaron la luz lejana de las linternas acercandose. Cuando los furtivos se encontraron mas o menos a su altura se echaron encima de ellos. Hubo forcejeos y algun que otro disparo, que milagrosamente quedo abortado al encasquillarse el fusil. Dos de los furtivos escaparon, quedando reducidos otros dos. Uno de ellos resulto ser un pez gordo del furtivismo de la region, un tal Safarian. El otro era hermano de Anicet, uno de los guias turisticos del proyecto.

Tras un buen rato recibiendo palos, se los llevaron y sometieron a un primer interrogatorio. El objetivo era extraerles informacion sobre quien les habia proporcionado los rifles, la municion, cuanto tiempo llevaban operando, las piezas abatidas...

Interrogatorio. Interesante palabra y mas en este contexto. ¿Que clase de interrogatorio recibirian aquellos dos bribones? El episodio me planteo serias dudas. Si yo fuese Angelique, el manager del campamento.... ¿A que clase de interrogatorio los someteria ( sabiendo lo que debian saber y con la certeza, ademas, de que volverian a las andadas sin ninguna duda)? Por un lado no dejaba de pensar que el trato otorgado a esos dos desgraciados solo podia redundar, no solo en contra de su dignidad, sino, sobre todo, en contra de la nuestra. Pero dejando de lado la bonhomia y los buenos deseos, intentaba hacerme cargo de la complejidad del problema. Ni lo tuve claro entonces ni creo tenerlo ahora. La Naturaleza es brutal.

El colofon final del episodio tuvo lugar a la manana siguiente, cuando nos desperezabamos con la agradable noticia de que uno de los dos furtivos, en concreto el pez gordo, Safarian, se habia escapado durante la noche. La version oficial, la del Ecoguard que lo custodiaba, fue que lSafarian e habia solicitado soltarle las manos para hacer sus necesidades, momento en el cual aprovecho para fugarse entre la oscuridad. No es dificil inferir lo que probablemente paso.

Asi es el meollo de la lucha por la conservacion de la WWF en Dzanga Sangha.

Con cara de circunstancias, o mas bien de resignacion, Cyril y los ecoguards (supongo que a estos les daria lo mismo) se dirigieron al lugar donde yacia el elefante todavia moribundo y lo sacrificaron definitivamente. Le extrajeron los colmillos y los llevaron al campamento.



¿Que pasaria con estas codiciadas piezas? Bien, serian custodiadas por los Ecoguards hasta Bayanga, donde serian depositadas en un almacen que la WWF tiene a tal efecto. Tras lesto serian enviadas al Ministerio de Medio Ambiente en Bangui (el del mercado de carne furtiva la entrada). ¿Y que pasaria despues?

Esa es la pregunta del millon.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Hollywood


La marabunta ha llegado. Han tomado el campamento, con sus camaras, stands, equipos electrogenos, cables, micros, Jeeps, equipos de montaje, etc, etc…. La zona ‘Munyu’ ha pasado a ser zona de ‘catering’. Los Jeeps se amontonan en el Agora. BaAkas venidos de Yandounde y Mossapoula circulan por el campamento; hombres, mujeres, ninyos, etc…Desde mi habitacion observo el continuo trasiego del personal que va y viene a la salina, Bai Hokou l, donde esta se encuentra el ‘set’ de rodaje.




El equipo esta compuesto en su mayoria por franceses y americanos. Hay alguno que otro que se cree que esto es una especie de parque de atracciones, no un lugar donde hay investigadores y se trabaja. Hay muchos jeeps aparcados en el agora. Ayer parecia una escena de la pelicula Mad Max ; motores en marcha, polvo, gente vociferando, etc…
Cuando vuelvo al campamento despues de cada jornada, sudado, asilvestrado, aranyado por todos los sitios, contemplo con cierto estupor, mientras me tomo un cafe, cuan patas arriba ha quedado el campamento. Noto la curiosidad de algunas miradas. No se que pinta tendre, con la barba, el baston, los prismaticos, los aranyazos y el gesto medio asilvestrado. Hace tiempo que no me miro al espejo.

Al margen de las incomodidades, la pelicula ha dejado momentos hermosos, como el rodaje de una ceremonia BaAka, con los canticos y liturgia propios de esta etnia:



Uno podria pensar que el hecho de tratarse de una pelicula, donde la misma toma puede repetirse una y otra vez durante horas, podria restar espontaneidad a la ceremonia. Nada mas lejos de la realidad. Todos los Baaka, desde ninos a mayores, pasando por hombres, mujeres, jovenes… no dejaron de entonar canticos en todo momento, indiferentes a los focos o a la claqueta, convirtiendo la toma en una autenica ‘ceremonia’ BaAka:




En el video se puede observar, al fondo, al espiritu del bosque, Mokondi (que los BaAka veneran porque les brinda consejo y ayuda en las jornadas de caza en la selva) que hace su aparicion desde el bosque. Los llamados "Kombeti" -los individuos de mas edad- tomaban asiento en el tronco caido que habia a la entrada de la salina.



Mientras tanto, los gorilas parecen haber desaparecido del mapa. No tiene nada que ver, seguramente, pero el caso es que desde que Hollywood entro en escena les hemos perdido el rastro. Caminamos y caminamos por la selva para volver siempre con las manos vacias. Ni un misero tallo de Djele, una huella, un excremento…. Por lo menos uno se sustrae de la voragine cinematografica y se embriaga del verdor y frescura de la Naturaleza. Y siempre queda la adrenalina elefantil. El otro dia avanzabamos Medo, Ossolo y yo por el ‘Kota Lege’, camino de ‘Mokana’ (una de las sendas que cruza el camino principal). Ossolo aprecio un punto oscuro a lo lejos, donde el camino se perdia, e hizo una senya. -‘Ndzoku’ ! (elefante, en lengua Baaka). Seguimos avanzando en silencio, apreciando como la sombra oscura iba aumentando en tamano y cogiendo forma a medida que nos acercabamos, hasta convertirse a la postre en un elefante con todas las de la ley, y colosal ademas. Avanzaba hacia nosotros altanero, sin vacilar en ningun momento, haciendo gala de su condicion de gran mamifero. Tenia unos colmillos inmensos. El color pardo oscuro de la piel le dotaba de una apariencia algo fantasmagorica, cuyo halo parecia abarcar toda la anchura del camino. Sus ojos negros nos miraban fijamente, a medida que avanzaba inclinando su cabezota a un lado a otro. Nosotros tambien seguiamos avanzando. Nadie cedia en el pulso. Cuando ya nos encontrabamos a unos 20 metros, Ossolo se dio cuenta de que el paquidermo no se iba a quitar de enmedio. Ordeno detenerse y recular. Apenas esto comenzamos a hacer, el elefante tambien se detuvo, alertado ante nuestra reaccion. Hizo un amago de adentrarse en el bosque. Seguramente estaba tan asustado como nosotros. Al reparar en ello deje de retroceder, desoyendo -quiza por primera vez- el consejo de los BaAka. Puede que ya llevase el gen dentro de una latente imprudencia temeraria. El elefante permanecio en la misma posicion durante unos segundos. Despues, al ver que no avanzabamos se reincorporo al camino y siguio avanzando. No tuvimos otra que retroceder. Pero el elefante de nuevo se azoro ante nuestro movimiento y, esta vez si, se adentro aparatosamente entre la vegetacion. No fue muy lejos, apenas a escasos metros. Podiamos escucharle crujiendo ramas, lo cual delataba su posicion. El coloso con colmillos no estaba dispuesto a abandonar tan facilmente. Seguimos avanzando entonces muy, muy lentamente. Extremamos la cautela. De subito se escucho un barritar tremendo (como el de mi primera carga, con el consiguiente escalofrio) y un aparatoso crujido de vegetacion ; el elefante cargaba. Nos dimos la vuelta y corrimos, corrimos como alma que lleva el diablo. Este parecio detenerse de nuevo, antes de salir al camino principal. Finalmente parecio olvidarse de nosotros y se alejo selva adentro. Pudimos seguir nuestro camino.

El ultimo dia se rodo de madrugada. El trasiego ante mi habitacion era constante. La zona ‘Munyu’, era entonces improvisado salon de belleza. Intensos equipos de iluminacion irradiaban por todas partes. Voces de walkie-talkies. Yo intentaba conciliar el sueno como podia, bajo el bunker de mi mosquitera. Podia escuchar el corretear de los ninyos BaAka, el trasiego incesante del personal, llendo y viniendo, el bullicio…. Una autentica noche de cine.




Preparativos


Tras varios meses ya trascurridos aqui, voy cobrando un cierto bagaje de hombre selvatico, adquiriendo experiencia, aprendiendo trucos, conociendo caminos... Cuento con los mejores profesores, los BaAka (aunque, en este caso, el dicho de que el alumno aventajara al maestro nunca podra verse cumplido). Nadie sabe, ni siquiera ellos mismo, cuanto tiempo llevan viviendo en la selva.

No dejan de impresionarme. Su tecnica de orientacion en la selva esta altamente perfeccionada. Cuantas veces me habre adentrado en un ebuka, buscando restos de Djele u otro tipo de pistas, y he salido de el literalmente a trompicones, sin tener ni puta idea de donde esta el norte. Aqui todos los rincones se parecen unos a otros y resulta increible que no necesiten brujula. Cierto es que conocen bien los caminos tras años de trabajo en el campamento. Pero cuando el camino acaba y nos adentramos en el verdadero meollo selvatico, aun todavia saben que direccion tomar. Conocen cada palmo de terreno a la perfeccion. Es como si tuviesen un GPS instalado en el cerebro.

En otro orden de cosas, Bai Hokou se prepara para la inminente marabunta cinematografica. Ahora mismo el campamento se parece mas al extraradio de Madrid que a otra cosa, todo en obras (si bien aqui el telon de fondo es infinitamente mas agradecido que en mi socabada region : verdor arboreo, vegetacion, no zanjas, gruas y hormigon por doquier). Estan acomodando el espacio en el que instalar las tiendas de campanya que alojaran al equipo de rodaje (unas 80 personas).



El aluvion comienza este lunes. Los martillazos se han hecho con el espacio sonoro del campamento. Van a construir la replica de un poblado BaAka en la salina. (Los elefantes tendran que buscarse otro lugar, al menos durante una semana). Van a dejar mucha pasta (cubriran 5 meses de comida). Ademas traen cocinero, por lo que no habra que cocinar durante un tiempo.

Vibora de Gabon

Como ya habre dicho anteriormente, la vida en el campamento no da lugar a la monotonia. Siempre llega algun tipo de visita. La ultima, dos tipos bastante peculiares que han venido a tomar imagenes de los gorilas y otros animales con una imponente Arriflex 3 (otro bello animal). Son la avanzadilla de un equipo de rodaje que llega la proxima semana al campamento, despues de rodar en Bayanga. Se trata de una pelicula basada un tal Louis Arnaut, un antropologo americano que llego a estas tierras hace 20 anyos para estudiar las distintas musicas tribales y decidio quedarse a vivir aqui. Ahora vive en Yandoumbe, unos de los pueblos donde vive la mitad de los trackers (la otra mitad vive en Mossapoula). Los tipos en cuestion son Alphonse y Bred, indio y americano respectivamente. Forman una pareja peculiar, algo asi como Asterix y Obelix pero en plan contemporaneo y global. Alphonse es un tipo bajito, vivaracho, de ojos saltones y pinta de espabilado ; Bred es un giganton de Malibu con pinta de conductor de trailers, melenudo, de herculea musculatura, pero que al poco que se le escuche uno piensa que podria con un raton, como los elefantes. Alphonse ha trabajado para el National geographic, grabado tigres en Siberia, elefantes en India, colaborado con David Attemborough...en fin, no esta nada mal. Bred Ha hecho cine, television, documentales… Rodo en Tailandia ‘Piratas del Caribe’. Han traido con ellos un sofisticado material de grabacion, tripodes, baterias, hasta un equipo de camuflaje…y la joya de la corona, la Arri 3, (segun Alphonse ordenada disenyar por Hitler para los juegos de Nuremberg ? y adoptada posteriormente por Hollywood). Este voluminoso equipo se ha visto pronto rebasado por las exigencias de la Madre Selva. Un dia les acompane para que rodaran el grupo de Mangabeys semi-habituados que habita al sureste del campamento. Llevaban consigo cuatro porteadores BaAka . Esto hacia, junto con ellos dos, los dos ‘trackers y yo mismo, cuarenta y la madre. Ejerci de improvisado coordinador de rodaje. Era un espectaculo entre enternecedor y patetico observar su esfuerzos para plantar el tripode en el enclave adecuado, montar el camaron con el maximo sigilo posible (para no ahuyentar a los Mangabeys) y constatar, una vez listo, que estos se deslizaban progresivamente del angulo de la camara, dispersandose entre la vegetacion en en busca de alimentos. Repetimos la operacion no pocas veces, como el burro tras la zanahoria. Al final Alphonse, con buen criterio, se dio cuenta de la imposibilidad de la tarea y decidio regresar al campamento. Les adverti de que con Makumba seria tanto de lo mismo. No han tenido tantos problemas, sin embargo, para rodar a los elefantes. Alphonse ha construido un cobertizo camuflado, con ayuda de los BaAka, en uno de los costados de la salina. Al principio queria levantarlo delante del hoyo excabado por los elefantes, pero Angelique le persuadio de lo efimero de la tarea (seguramente acabaria destrozado). No deja de producirme sorpresa observar a Alphonse, experimentado realizador de videos de vida salvaje, quejarse continuamente de las picaduras de los insectos o los hinchazones provocados por las orugas.

Dias despues de su estancia vivi un episodio de dificil catalogacion. Caminabamos Medo, Mobambu y yo por la selva, rastreando como siempre pistas de gorila. Realizabamos un control mas alla de la ‘secondaire Moseke’, uno de los caminos al norte del campamento. Reparamos en una ardilla que se movia de una rama a otra presa de la agitacion. Emitia con periodicidad una especie de bufidos de alarma. Pense que nosotros seriamos la causa. Mobambu tardo poco en darse cuenta de esta era mas bien otra. Senyalo un punto concreto entre la alfombra de hojas caducas que sembraba la superficie, a unos dos metros de mi : ‘Gbo’, indico (serpiente). Tuve que hacer un esfuerzo por discernir entre el follaje la vaga forma escamada y tubular de la anatomia de una serpiente. Solo pude detectar una parte del cuerpo, el resto parecia difuminarse entre el pardo forro de hojas caidas. No sabia a que altura le quedaba la cabeza, ni si esta estaba al descubierto o escondida entre las hojas. Me dio la impresion de que era muy grande. Palpe con cuidado la porcion de cuerpo que tenia a la vista, desde la distancia, con mi baston de madera. Me volvi hacia Mopambu : ‘kete gbo ?. (pequenya ?). le pregunte. ‘kete apee’ (de pequena nada) me respondio con gesto grave. Me di la vuelta, persuadido por su seriedad y, trate de hacer un esfuerzo por afinar la mirada. Entonces reconoci la impresionante cabezota de una vibora de Gabon.Tenia los ojos abiertos, inmoviles e inyectados en sangre. Volvi a palparla a la altura del cuello, y sobre la cabeza. Parecia victima del ‘rigor mortis’. Pregunte a Mobambu si estaba muerta. – ‘Lo kui apee’, lo ba i (no esta muerta, nos esta mirando) volvio a responderme con gesto mas grave todavia. Me volvi de nuevo hacia la serpiente. Nos observaba con estatica, con ojos vidriosos, sin que pudiese apreciarse el mas minimo movimiento ocular o de su cuerpo. Probablemente el predador merodeaba las inmediaciones del nido de la ardilla, dispuesta a zampar lo que pillase. Durante estos dias Alphonse buscaba intesivamente una vibora de Gabon para una de sus tomas, de forma que a los BaAka les venia como anillo al dedo para ganarse un dinero adicional.

No sabia que hacer, o mas bien que querian ellos hacer. Mobambu parecia pensativo. ‘Kota Ngingza’ (mucho dinero), me dijo. ‘Quieres cogerla ?’ le pregunte. Se encogio de hombros esbozando una timida sonrisa, que lo dijo todo.. Pense que el dinero les vendria bien, tanto a ellos como a sus familias (aunque los hombres se lo beben desde el primer dia). Decidi intentarlo. –‘Has cogido alguna antes ?’ le pregunte. –‘No’, respondio mirandome con la misma sonrisa nerviosa. Le pregunte si era venenosa, cosa que no era dificil intuir, a tenor del tamano. Mobambu me saco de dudas rapididamente: ‘Mo pe ti kui ti lo’ (te puede matar) (la vibora de Gabon, aparentemente, es la mas venenosa del mundo, por la cantidad de veneno que pueden almacenar sus inmensos colmillos).

Nos preparamos. Mobambu se hizo con una liana con la que poder apresar al animal por el cuello. Yo me puse a buscar una solida rama alargada y con extremo bifurcado, para poder inmovilizar al animal por el cuello (como habia visto tantas veces en los documentales de la 2). Pero esto no era un documental ni un relato de aventuras, estaba pasando. Ya con una rama adecuada nos dirijimos hacia la serpiente, que seguia inmovil en el mismo sitio. Esperaba a que Medo me tomase el relevo en algun momento (la operacion pertenecia a los BaAka y no a mi). Pero este no parecia darse por aludido, parecia incluirme definitivamente en la comitiva. Me volvi hacia Mobambu, como si esperara a que dijese ‘venga Medo, coje tu el baston y pongamonos de una vez a ello’. Pero constate que este me miraba con cara de estar diciendo : venga, a que esperas ?. No me quedo mas remedio que aceptar con muda resignacion. Que iba a hacer ? borrarme del partido sin tildarme de pusilanime ?




Bastante acojonado la verdad, me acerque hacia la criatura. Permanecia inmovil con sus ojos glaciales inyectados en sangre, clavados en mi. Mi maxima preocupacion era que saliese del estado de estupefaccion en que parecia encontrase y lanzase una inesperada y fatal dentellada en direccion a mi tobillo, mandandome automaticamente al infierno (lo mas probable). No sabia, ni se, nada sobre este tipo de serpientes, ni cuan rapidas eran. Me coloque por detras de ella a una distancia prudencial -algo asi como un metro y medio- . Entonces, sin pensarmelo dos veces (en este tipo de coyunturas no conviene pensarselo mucho ) inserte el extremo bifurcado del baston entre el cuello, apresandolo firmemente como si fueran dos barrotes. La vibora se retorcio ligeramente, menos energicamente de lo que hubiese esperado. No obstante clavaba con fuerza el baston en el suelo, por si acaso. El sentido comun me decia que aquellos musculos debeian ejercer una fuerza considerable, a tenor de las dimensiones de su cuerpo. Siempre tenia presente el mal trago que podia pasar el animal, por lo que trataba de causarla el menor perjuicio posible. Al fin y al cabo, la vibora seria liberada de nuevo –sin mayor perjuicio para ella- y los BaAka saldrian ganando economicamente. Una vez inmovilizada Mobambu tendio el lazo-liana a traves de su cabeza. Medo aseguro el nudo alrededor de su cuello con otra rama, siempre desde la distancia. Cuando todo parecio estar listo, retire mi baston del cuello y me aparte de un salto lo mas lejos que pude. La estrategia funciono y la vibora quedo apresada por el cuello. La anclamos a un pequenyo arbol cerca del lugar donde la encontramos y proseguimos nuestro camino. Al terminar la jornada volvimos para recogerla. Mobambu queria llevarla a rastras o, en su defecto, colgada de una rama, medio estrangulada. Me negue a esto. Bastante tenia el pobre animal con el importunio que le estabamos ocasionando. Decidi volver al campamento, hacernos con un saco y volver a por la serpiente, transportandola de vuelta en el saco de la forma menos invasiva posible.

Llegado a este punto podria decir que una vez de vuelta, ya con el saco, nos encontramos a la pobre vibora estrangulada a si misma con el delgado tronco al que la habiamos amarrado. Podria decir que las moscas ya le comenzaban a poblar la boca ; que la contemplamos en silencio, con estupefaccion unos, con consternacion otros; que los musculos de su cuerpo inerte todavia ejercian las ultimas contorsiones ; que el camino de vuelta al campamento fue un autentico via crucis mental, no se para los otros, si para mi; que me asaltaban los reproches y la mas amarga sensacion de absurdo; que me preguntaba una y otra vez de quien era la culpa ; mia ? de la maldita pelicula ? de la ignorancia de la pobre serpiente, que solo pasaba por alli? de nadie ? de todos ? de todos y de nadie ?; que volvia una y otra vez sobre estos pensamientos, como un circulo vicioso, volviendome majara por momentos, mientras esquivaba las ramas que me azotaban inclementes la cara de camino al campamento, con el espiritu asqueado, tratando de mantener el fuerte ritmo impuesto por Mobo; podria decir que decidi poner fin a la borrasca mental y dejar la mente en blanco –dejandome llamar ‘bellaco’ y muchas otras cosas mas- ; que pase pagina con sangre fria, buscando recuperar la cordura.

Pero no, no fue esto lo que paso. Lo que paso fue que volvimos al campamento con la preciada pieza, como heroes, objeto de la admiracion colectiva.

Fue esto lo que paso, y no otra cosa.

Makumba y los suyos


Si bien hace ya tiempo que dirijo yo solo las salidas con el Fini Group, con Makumba he ido siempre acompanando a un asistente de investigacion, como un turista mas. No ha sido hasta ahora que he comenzado a hacer lo propio con este mismo grupo. Aqui la historia es bien distinta. Seguir a gorilas habituados en su devenir diario por la selva requiere de una cierta experiencia que hasta ahora no tenia. Si se me apura tambien diria que es un asunto de sensibilidad. El miedo, tanto en los gorilas como en nosotros mismos, esta a flor de piel.

Una de las cosas mas importantes a tener en cuenta es como coordinar a los BaAka cuando se encuantran frente al grupo. Algunos de ellos son avezados y no les importa acercarse mucho, a veces demasiado, a Makumba, en arrebatos de temeridad que suenan algo familiares. Auna si, no hay que tomar mas riesgos que los necesarios. Otros, en cambio, se muestran retraidos a veces, o reacios, e intentan mantenerse alejados lo maximo posible del grupo, dificultando asi la observacion o recogida de datos. Con las hembras hay que tener extremo cuidado, pues son en muy desconfiadas y cualquier movimiento en falso puede desatar su ira –con la mas que probable carga de Makumba, que venga en su ayuda-. Y respecto a las crias, incluso mas ; siempre estan merodeando en torno a Makumba, sabedoras de su papel protector, pero a veces se acercan a nosotros sin demasiado empacho. Hay que calcular el tempo con extrema delicadeza.



Un escalofrio te recorre el cuerpo de arriba a abajo cuando escuchas a Makumba realizando el ‘cough grunt’ hacia nosotros. El ‘cough grunt’ es como una especia de grunido o tos seca (de ahi la palabra cough) con la que Makumba te advierte de que te estas acercando demasiado. El 'cough grunt' es la antesala de la carga. Y a pesar de estos y otros peligros, que gran privilegio es seguir a los gorilas en este bello laberinto verde.



martes, 10 de noviembre de 2009

Bai Duma


El otro dia Makumba y los suyos decidieron pasarse por Bai Duma, la salina mas bella en mi opinion.




Vi por primera vez al grupo en toda su plenitud, sin ramas, lianas o ebukas de por medio. El sol caia con fuerza, avivando el color terreo de la rivera. Un verdor inflamado de arboles y vegetacion irradiaba en los contornos. El silencio era unicamente abortado por el agua cristalina que bajaba del arroyuelo, franqueado por Malui, con su pequeno Tembo a espaldas, y seguida del resto del grupo. Mientras, Makumba se alimentaba apaciblemente en una plorifelacion herbacea contigua al riachuelo, oteando el panorama con ademan vigilante. Nosotros observabamos al grupo desde el otro lado, a unos 20 metros. De repente, Kunga, aparecio a nuestro costado, a escasos 3 metros de distancia, y cruzo con gracia e indiferencia ante nosotros. Se encaramo a un tronco caido y miro alrededor. En sus ojos se dibujaba la candidez propia de la supina ignorancia.

Bai Duma: una ventana en el tiempo.

Ndzaku


Cada vez que voy a ver a Makumba, tiemblo ante la amenaza de las abejitas. Ante esta temible perspectiva procuro blindar mi cuerpo como buenamente puedo. Me he hecho con un unguento en Shamek, fuerte como el acido sulfurico, que las mantiene algo alejadas. De los prismaticos cuelgo una gorra con banda trasera, la parte de abajo de los pantalones, uso camisas de manga larga… Todo con tal de aplacar el inclemente aluvion en la medida de lo posible. A pesar de todo, no han vuelto a agobiar tan tragicamente como el dia con Daniela, y he podido gozar del privilegio de contemplar a los gorilas con cierta tranquilidad, pudiendo ver asi a Makumba:




Hablare de las Ndzaku (mas conocidas en nuestro imaginario popular como la ‘marabunta’). Una increible especie de hormigas que avanzan en millones o trillones por la selva, sin que nada ni nadie pueda detenerlas. Tienen dos formas de moverse. Una en hilera -cuando se desplazan a algun lugar donde construir hormiguero-, otra en abanico, abarcando una gran cantidad de terreno, como una inmensa ola devastadora ante la que nada puede hacer frente. El otro dia decidieron visitar el campamento en la segunda modalidad y decidieron hacerlo justamente por la entrada posterior al campamento, la que da a mi habitacion. Pase momentos de verdadero apuro intentando abortar toda via de entrada a mi habitacion, regando con gasolina cada uno de los soportales en el que se sostiene mi cabanya, como quien achica agua en un navio a punto de naufragar. Aun asi, no pude evitarlo del todo y varios regimientos de ellas entraron en mi habitacion. Por lo menos se zamparon un par de cucarachas, unas cuantas polillas, y luego se fueron como habian venido. Animales increibles y extremadamente organizados:




Visitantes de la noche


Como creo ya haber dicho, las cucarachas campan a sus anchas por mi habitacion. Sin embargo, me han salido varios amigos que funcionan como asistentes de limpieza y ayudan a que mi habitacion se mantenga moderadamente limpia.

- Arana latigo: Muy rapida. Algo timida.



- Rayitas: se cepilla a las cucarachas que da gusto, pero tampoco le hace ascos a las polillas.



- Ocho patas: Inmutable. Mortal.


- Mickey Mouse: da un poco el conazo por la noche, pero algo hace.


- Juancho: Diurno y siempre buscando moscas.


WWF France


Durante los ultimos dias hemos recibido la visita de un equipo de rodaje de la WWF France, que permanecio 3 dias en el campamento. Estaba compuesto por una tal Jean Ermine, escritora de viajes; Laurent, camara, Jean Baptiste (sonido) y Gilles responsable del programa WWF France para la Cuenca del Congo. Jean Ermine era la presentadora del documental, una tia que convivio durante 3 anos con comunidades indigenas del Peru, tras los cuales se convirtio en escritora y se dedico a viajar a lo largo y ancho del globo. Actualmente, vive en una embarcacion anclada frente a las costas de Patagonia. No parece mala vida.. Laurent, el camara, colaboro en la celebre pelicula de los pinguinos, que no he visto ni se si vere algun dia. Jean Baptiste tambien ha colaborado con varios documentales de vida salvaje. El equipo venia de realizar un reportaje en Vancouver. Tras su estancia en Dzanga Shanga, ponian rumbo a Madagascar. El martes, tras la cena, quisieron grabar algo de los canticos tribales de los BaAka. Hubo dosis de baile y risas.



Las barerras, linguisticas y culturales con los centroafricanos son importantes. Aun asi, tiendo y quiero fijarme mas en lo que nos une que en lo que nos diferencia. A veces los BaAka se cachondean de mi en el bosque, cuando me aventuro a formular una frase algo elaborada en Sango. Por otra parte, estoy intentando hincarle el diente a su lengua. No dejan de parecerme curiosas las conversaciones en las que se enzarzan caminando por el ‘Kota Lege’, el camino que lleva al campamento, abierto por la compania maderera cuando esta aun se encontraba operativa alla por los 80. Uno se coloca delante, otro detras (yo voy en el medio) y se enzarzan en platicas que duran todo el trayecto, sin apenas mirarse, como si se estuvieran pasando la bola de uno a otro.

Son, sin duda gente peculiar, los BaAka, gente pacifica, de una timidez casi infantil. Es facil robarles una sonrisa, como a los ninos. Son tambien algo serviciales, lo cual consigue turbarme un poco. Por otra parte, siempre estan intentando aranyar segundos al erloj para volver antes al campamento o echarse un cigarrillo en el bosque. De momento me hago el tonto, pero esto no va a ser siempre asi. Se supone que debo controlarlos, porque si no les acompana nadie, se dedican a recolectar miel de los arboles u otros productos del bosque, en vez de dedicarse a buscar gorilas.

Blancos y negros hemos levantado muros de desconfianza monumentales. Aqui al blanco, al ‘Munyu’, se le asocia con el dinero (igual que en otros muchos sitios). El campamento esta levantando con dinero ‘blanco’, de la WWF, de la GTZ. El proyecto da de comer a mucha gente en Bayanga. El hecho de pertenecer a la WWF y, por anyadidura, ser ‘blanco’, me otorga automaticamente un status que dudosamente merezco. La gente me trata con respeto y, si se me apura, como un superior que puede darse el lujo dar ordenes, pues pertenece es ‘blanco’. Ya me han llamado ‘patron’ en mas de una ocasion. Pero no convendria enganarse. Por otro lado, aprecio un despecho latente hacia lo occidental (en especial hacia los franceses). Parece que el recuerdo de los tiempos coloniales sigue pesando sobre el subconsciente general. Y no dejo de pensar que, a pesar de todo, yo soy el ultimo mono aqui. Aun asi, me encuentro dando ordenes a los BaAka en la selva en un macarronico sango, administrando medicamentos y disponiendo de un rango que, como ya he dicho anteriormente, dudosamente merezco. Surrealista ? quiza. O simplemente, tristemente, real. Aunque me empenye en salvar las barreras que nos diferencian, me encuentro con que ellos mismos se encargan de edifiicar otras nuevas. Llevo la etiqueta de ‘blanco’ alla donde vaya. Tampoco les culpo, supongo que es responsabilidad mia sortear estas barreras.

Lo de los sonidos de la selva por la noche es una experiencia bastante psicotropica; anades cuyo graznido se repite con periodicidad enloquecedora, desde la lejania, sacudiendo mi subconsciente como si de un formidable gong se tratara ; grillos que al frotar sus alas semejan columpios que chirrianr; hyraxes de alarido escalofriante; buhos de gotico ulular. Todo un viaje de los sentidos.


Espejo desagradable


Ha aparecido una gorila muerta, cerca de Mokana, al sur del Kota Lege. Me encargaron acudir a ese lugar con la camara del campamento, echar unas fotos y detectar alguna senyal o herida que pudiese haber causado su muerte. Podria haber sido un disparo, o la caida desde un arbol, o, quien sabe, un caso de ebola (que tambien asola a los gorilas). Cuando llegamos al lugar donde se encontraba el cadaver, apestaba a carrona en varios metros a la redonda. Segun los BaAka, llevaba unos dos o tres dias muerta Un bulto oscuro yacia entre los arbustos, con el brazo extendido y la cabeza flexionada hacia arriba, la barbilla apuntando hacia el cielo. A la altura del pecho, la piel habia cobrado un tono acartonado y amarillento, que transparentaba unas venas ya secas enhebrandose de un lado a otro. Su rostro era un autentico festival de larvas y moscas, que borraban cualquier forma facial reconocible y formaban una especie de holograma interactivo. Tenia la boca abierta y el brazo extendido por encima del hombro. Era lo mas parecido a la escena de un crimen. Comence a hacer fotos desde angulos distintos. El hedor era insoportable. Ndima y Mobambu esperaban desde la lejania a que terminase mi tarea. Mi torpe manejo de la sofisticada Nikon de la WWF hacia que la mayoria de las fotos salieran desenfocadas. Tuve que repetir instantanea innumerables veces. La pestilencia hacia dificil la toma de fotografias, tenia que tomar aire por unos segundos antes y volver a la escena, conteniendo el aliento, para tomar mas instantaneas. Una insoportable sensacion de putrafaccion e insalubridad embargaba el escenario. Comence a sudar a raudales. Cuanto mas permanecia en un punto, tratando de lograr una foto minimamente enfocada, mas sentia las moscas posandoseme en la frente, la sien, las manos… no sabia si provenian del cadaver o de cualquier otro sitio. Me entro una semi paranoya no del todo injustificada. Una vez reuni dos otres fotos decentes me dispuse a escapar del escabroso escenario.



Repare entonces en una pequena sombra que se movia a mi izquierda.. Contemple con desasosiego como una pequenya cria de gorila, no mas de 3 meses de vida, se movia a dos metros del cadaver de su madre, yaciendo boca arriba, agitando debilmente los bracitos. Se introducia los dedos en la boca, tenia los ojos cerrados. Sus movimientos parecian a camara lenta. Nunca me vi en tesituras de este tipo pero era obvio que le quedaban pocas horas de vida. Experimente cierto shock. Tenia ante mi la imagen del desamparo mas absoluto, de la sordidez mas brutal. Me soprendio que hubiese sobrevivido a las noches anteriores, sin caer en las fauces de algun depredador. Llame a Ndima y Mobambu. Contemplamos con tristeza la desconcertante estampa.



Unos minutos despues abandonabamos a la cria. ?Que podiamos hacer ? Tratar de salvarla? Llevarla con nosotros ? Me daba la sensacion de que la criatura habia comenzado ya un camino sin retorno. Por otra parte no conociamos la causa de muerte de su madre : no se apreciaban heridas de bala de algun posible furtivo. Podria tratarse de Ebola, no podiamos saberlo. La escena me impacto, no lo voy a negar, pero trate de postergar las emociones para otro momento. Seguimos nuestro camino.

Mostre las fotos en Bai Hokou. Kemanda se emociono al ver a la cria moribunda. Comenzo a llover.

Ya en mi habitacion comence a pensar en la pequena criatura. Estaria viva todavia ? Miraba por la ventana y me imaginaba las gotas de lluvia cayendo sobre sus ojos cerrados, corriendo por su rostro languido y moribundo, condenada a muerte en aquel escenario de sordidez absoluta . Un espejo nada halagueno.

Fete des meres

El otro dia encontramos un grupo de 3 gorilas (un macho y dos hembras) al oeste del campamento. No se trata, sin embargo, del Fini Group, compuesto por 10 individuos. Las pistas nos llevaron a una zona malapa. En un momento dado Bokaya hizo un gesto a Likemo para que mirase hacia las estribaciones del malapa. Guardamos silencio. Efectivamente, mas alla de la vegetacion, a unos 30 metros, se escuchaba un vago crujir de ramas, que bien podria pertenecer a un elefante, o a varios.Un grupo de Horn Bills rompia el silencio reinante, graznando desesperadamente enlas copas de los arboles. El guirigay arboreo impedia calcular la situacion de los elefantes, lo cual nos ponia en una situacion dificil. Si los elefantes decidieran cargar, estariamos a merced de ellos. Desee con vehemencia cargarme a perdigonazos a los pajarracos, dinamitando mis principios de naturalista. Al final los elefantes se desviaron y pudimos seguir nuestro camino. Mas adelante, Likemo escucho el alarido de gorila a unos 500 metros en direccion sur. Nos dirigimos hacia alli. 20 minutos despues avistabamos, entre una abundante cortina de vegetacion, la abultada silueta negra de unos gorilas encaramados a un inmenso arbol, denominado Motunga. Tras diez minutos sin avistarnos, una hembra miro en nuestra direccion, bajo la cabeza y segundos despues daba la voz de alarma, descendiendo con estrepito entre alaridos. El macho, ya en el suelo, nos dedico un par de grunidos desde la distancia, mientras las hembras huian. Finalmente desaparecio. La sensacion de contemplar gorilas salvajes en la selva virgen es indescriptible.

Muchos dias las lluvias echa por tierra todo nuestro trabajo. Las copas de los arboles contienen durante unos minutos el aguacero, pero la lluvia a veces es tan violenta, que al final el agua filtra hacia la superficie y no hay lugar en el que guarecerse. Aun asi, estamos todavia en temporada seca. La estacion de lluvias esta todavia por llegar, entre Septiembre y Octubre.

Otro punto importante en el ‘manual del buen hombre selvatico’ se refiere a la hora de sortear troncos, ramas o raices entrecruzadas o enhebradas fijamente en el suelo. La pricipal premisa es pisar una unica vez, solo una, mientras el otro pie ya esta avanzando para superar el obstaculo. La segunda premisa, consecuencia no necesaria (y, como diria Dali, divina) de la primera, es que uno ha de hacerlo con soltura. Si el obstaculo se encuentra a la altura del pecho, uno ha de contorsionarse como si pasase por los barrotes de un calabozo. Y si esta a la altura de las piernas, levantar las rodillas en plan ballet. Mientras tanto, mil ojos.

El otro dia se celebraba la fiesta de la mujer, en Bayanga. Gran parte del personal que trabaja para el proyecto estaba invitada, desde los empleados en Bayanga hasta los guias y asistentes de investigacion de Bai Hokou. Daniela y yo tambien acudimos en calidad de Munyu, dejando el campamento por un par de dias, por tomarse un respiro de la selva, que puede ser bastante absorvente.

Nos alojamos en casa de Philippe, un aleman que trabaja para la GTZ, uno de los socios del proyecto. Ya en la fiesta, el equipo de sonido se estropeo y lo reemplazaron por un destartalado cassette que sonaba a ultratumba. En la fiesta de la mujer curiosamente apenas habia mujeres. Las pocas que habia servian comida al resto de invitados, que cruzaban miradas de desconfianza en todas las direcciones del circulo de asientos dispuesto para la ocasion. Philippe, que se habia ausentado por unos momentos, aparecio diciendo que al otro lado habia una fiesta mucho mas caldeada. Nos despedimos a la francesa y nos dirijimos alli en busca de mas cana para el cuerpo. La otra fiesta tenia lugar en un barracon de tres naves, una principal y dos laterales con gradas en las que los Bilo bailaban enfebrecidos. El tugurio estaba iluminado por fluorescentes de luz mortecina que conferian al antro una proyeccion como observada a traves de unas gafas 3D. El vino de raffia corria por las venas. La atmosfera estaba cargada por el aroma a marihuana. Un radiocassette, tambien distorsionado, ponia la musica en la fiesta, musica frenetica, africana, al son de la cual bailaba una muchedumbre sudorosa y apasionada. Daniela, Philippe y yo eramos los unicos blancos. De vez en cuando alguien se acercaba a saludarnos o a hablar con nosotros (normalmente a pedirnos algo). No se como, me vi hablando con unos tipos de aspecto no muy amigable, cuya portavoz devenia cada vez mas y mas hostil. ‘Nous sommes en command ici ‘ (aqui mandamos nosotros), decia el tipo con el indice apuntando al suelo e inflando el pecho como un palomo. ?Que tienes ? cerveza ? Por que no nos das tu cerveza ? vienes aqui y no tienes nada para darnos ? No se bien como pero escurri el bulto y me zafe de la situacion. La hostilidad se palpa en el ambiente.

Dicen que esta region de Africa es la mas oscura del planeta. Antes de recogernos, Philippe, Daniela y yo, fuimos a contemplar la Via Lactea desde la terraza del Doli Lodge. Me acorde de la novela de Conrad, ‘El Corazon de las Tinieblas’, basada en la Cuenca del Congo y pense que este lugar seria firme candidato en el que se desarrollse su accion. Nunca vi la Via Lactea de forma tan diafana, ni sus brazos espirales tan luminosos, ni probablemente tantas estrellas iluminando aquel abismo de terciopelo negro. Un espectaculo vertiginoso en una region olvidada del planeta.



lunes, 9 de noviembre de 2009

Doli


El trabajo en el campamento se estructura en una jornada de dos turnos : manana (6 :30-13 :00) y mediodia (11 :00-17 :30). Existen tres equipos : Makumba, Fini Group y Mangabeys. Generalmente, trabaje o no, a las 6 suelo despierto. (Amanece sobre las 5:30). Enrollo el saco, libero la cama de la mosquitera y me preparo para una nueva incursion en la selva. Yaequipado con lo indispensable (ropa, brujula, mapa, cuaderno de notas, boli, prismaticos) me encamino a la ‘zona Munyu ; Desayuno cereales enlatados con chocolate y cafe. Luego voy donde los Baaka y me llevo a un par de guias, los que me hayan asignado para ese dia. Una vez en la selva, pasan siempre mil cosas. Sigo puliendo mi tecnica de incursion selvatica. Cuando uno se encuentra ante un umbral de vegetacion gigantesco y en apariencia infranqueable, la forma de atravesarlo es simplemente no pensarselo dos veces. Tampoco o es plan de avalanzarse a lo loco, como escribia hace unas semanas. Uno debe detectar un corredor de espacio vacio, por minusculo que sea, que lleve a un lugar mas despejado al otro lado del muro. Una vez detectado se calcula su viabilidad y, en caso positivo, avanzar siempre sin apartar la vista de este punto. Dejar que las ramas aranen la camisa si es preciso, tobillos, pantorrillas, pero no vacilar o perderse en quejas vanas.

El otro dia vivi un nuevo episodio con un elefante, algo que parece sera el pan nuestro de cada dia en este lugar : Avanzaba con Bayanga y Mobambu por el bosque cuando escuchamos el ya familar sonido de un crujir de ramas: Doli, advierte Mobambu, senalando un punto entre la vegetacion, a unos 50 metros de nosotros. Era realmente dificil atisbar nada entre la vegetacion pero acere el ojo y pude adivinar una borrosa trompa arrancando hojas de entre las ramas y llevandoselas a su espigada bocaza. El elefante no habia caido en nuestra presencia. Para mi estupor, Mobambu descendio a un area mas despejada, donde sin duda el elefante repararia en el, a poco que avanzase unos metros ; me insto a hacer lo mismo. Sin saber muy bien por que, le hice caso, encomendandome a su buen hacer selvatico. El elefante, sin reparar todavia en nuestra presencia , avanzaba directo hacia nosotros. Mobambu no se movia. Yo –que iba a hacer- tampoco. Llegado un punto, a unos 20 metros, el elefante se detuvo y alzo su trompa, husmeando en derredor. Nos habia detectado. Podia verlo entonces con claridad ; un elefante inmenso, con tremendos colmillos a la altura de la cabeza. Podriamos ser meros juguetes ante su furia. Pero el elefante, a pesar de su incontestable superioridad fisica, huyo como un trolebus entre la espesura. Sin embargo, la cosa no acabo tan facilmente. Se habia asustado pero no habia desaparecido, se habia detenido unos metros mas alla. Seguimos en silencio Le escuchamos grunir contra nosotros, un grunido gutural y cavernario. Mobambu indico entonces que seria mejor recular, parecia que le habiamos tocado las narices. Le rodeamos y proseguimos nuestro camino.

Aquel dia no encontramos pistas de los gorilas. Lo cierto es que la bonanza de los primeros dias ha dado paso a jornadas de sequia en cuanto a pistas se refeire, en las que hemnos recorrido kilometros y kilometros de selva infructuosamente. Es una labor que puede ser algo frustrante. Los BaAka no encuentran pistas de y yo, desde mi condicion de neofito, poco puedo hacer al respecto. Soy como un torpe ciego que anda del brazo del lazarillo. Sin embargo, voy poco a poco dandome cuenta de algunos detalles de su metodo de rastreo. Observo a donde miran y como miran. Tengo la sensacion de que no buscan cualquier tipo de pista, sino una en concreto ; Djele, un tallo espinoso, muy comun en la selva, y que en grandes proporciones da lugar a los ebuka. Los gorilas son grandes consumidores de Djele, cuyos restos dejan en forma de tallos deshojados alla por donde pasan. Los BaAka buscan Djele como primera pista para, de ahi, tirar del hilo::

- huellas:


- restos de termiteros:


- fruta devorada (en la foto, bokoko)



-excrementos:




En nuestro devenir diario siempre nos topamos con algun tipo de animal.



Hay que tener cuidado con las ramas o frutas que caen de los arboles. La fruta del Bokoko es como una manzana pero el doble de maciza ; si te cae en la cabeza te la parte en dos. La fruta del Mobei tiene forma de pinya pero es de mayores proporciones todavia y cae con desagradable frecuencia, haciendo un estruendoso ruido. Por su parte, es frecuente escuchar el estruendo de algun arbol cayendo en la lejania, carcomido por los hongos o estrangulado por las lianas, tambien por el fuerte viento de las tormentas. Algunas de estas tormentas cobran dimensiones apocalipticas. Si te pillan en el bosque la verdad es que acojona. Aparte te pueden caer mil ramas de los arboles agitados con violencia por el viento, sino los arboles mismos.. La superficie selvatica esta sembrada de ellos ; putrefactos, terrosos, recien caidos… La superficie selvatica es el paradigma de la sordidez. La vida y la putrefaccion se entremezclan con total naturalidad (con que otra cosa sino ?). La Naturaleza es sordida.

Cada vez me maravillo mas ante el exhuberante registro de sonidos de la selva. A falta de poseer un libro sobre aves con CD incorporado, me ha dado por procesar esta autentica filarmonica tropical de aves, primates e insectos representandomos en forma de simbolos. Tambien han pasado por mi desentrenada pituitaria fragancias de todo tipo; el fuerte olor a testosterona del espalda plateada, el bokoko pudriendose en la superficie, aromas a colonia de nino, fragancias citricas, mentoladas. Desearia tener un tarro de las esencias en el que poder guardarlas todas . La gama es variada y mi conocimiento excaso.

Una una clavandoseme en el dedo gordo del pie derecho me ha tenido en el dique seco durante tres dias. A pesar de ello no e podido aburrime en el campamento. He terminado el libro de Arsuaga ‘la especie elegida’ (paleoantropologia) y comenzado el ‘Fedon y Fedro’ de Platon. Por otra parte ha llegado el personal encargado de instalar los paneles solares que traeran electricidad al campamento (desterrando el generador al baul de los recuerdos). He podido husmear un poco durante el proceso de instalacion. Tambien he tenido tiempo para reparar los prismaticos, que se empanyaron por dentro. Sigo constatando la agresividad de las hormigas:




Algunas tardes suelo bajar a la salina a observar a los elefantes. Alli permanezco un rato en silencio, espiandolos desde un tronco caido y semi podrido que da pie a la senda que lleva al campamento. Por las mananas, una ligera niebla cubre la salina, confiriendo al escenario un aire algo enigmatico.



Profundizando en la selva


Voy gradualmente incorporandome a la dinamica de trabajo que rije el campamento. He comenzado a salir yo solo al bosque junto con dos guias. Parece que mi labor se centrara en el ‘Fini group’. Quiza sea demasiado pronto para dirigir yo a dos personas sin tener, en realidad, ni idea de lo que estoy haciendo. Que camino seguir ? Donde estan los gorilas ? Adentrarse en la selva requeriria todo un manual, sino una disciplina academica por si misma. Aparte, a duras penas puedo comunicarme con los BaAka. Por eso, de momento me limito a seguirlos docilmente como un corderito, a medida que avanzamos por las sendas marcadas por las pisotadas de los elefantes, escrutando a ambos lados del camino, en busca de unas pistas extremadamente vaporosas para un neofito como yo.

Angelique se ha marchado a una conferencia sobre primatologia en Alemania. Para mi sorpresa sobrevuela en el ambiente una especie de vacio de poder. En principio Daniela se ha hecho con los galones. Luego estan Gi, Olivier y Kemanda, que parecen gozar a su vez de cierto peso especifico. Sin embargo, la sensacion es la de una cierta anarquia latente. A veces los BaAka acuden a mi para que les de medicinas, y cuando recurro yo a los asistentes de investigacion estos me dicen que no tienen ni idea de medicamentos. No hay que ser un lince para darse cuenta de que mi calidad de ‘Munyu’ me situa en posicion de cierto estatus en el campamento y como tal se me atribuyen ciertas expectativas. De forma que asi me encuentro, repartiendo medicinas y jugando a los doctores, a pesar de ser el ultimo mono en llegar. Algo surrealista no ?

El otro dia realizabamos un control (labor de rastreo en ausencia de pistas) Mobambu, Bokaya y yo, entre los caminos de Mbaso y Etokoloko. No se apreciaba rastro de los gorilas. De pronto se escucho un alarido torrencial al otro lado de un ebuka, inconfundiblemente de un macho. Realizamos el ‘claquement’. El gorila rugio de nuevo, despues se hizo el silencio. Varios segundos despues, Mobambu avanzo de nuevo. Ipso facto se escucho otro alarido de advertencia. El gorila seguia ahi, observandonos desde algun sitio. Transcurrido un minuto el gorila desaparecio. Segun los BaAka se trataba del macho del ‘Fini group’, que se habia distanciado del grupo. Cada contacto con los gorilas es un nuevo chutazo de adrenalina.

Ese mismo dia nos topamos con unos cerdos de planicie (potamochere) que husmeaban la superficie buscando raices y tallos tiernos. No detectaron nuestra presencia hasta que no estuvieron a unos 10 metros. El individuo mas adelantado emitio un grunyido de alerta. Tras unos segundos de espera, Mobambu continuo. El especimen porcino, de proporciones nada desdenyables, dio a su vez unos pasos al frente, esta venciendose hacia un costado, olfateandonos, escrutandonos. Al percibir que no reculabamos, dio un par de pasitos mas hacia el lado y entonces puso pies en polvorosa. En la selva impera la ley del miedo (muchas veces no mas que un pulso).

En la selva los BaAka se las saben todas. Muchas veces se detienen en seco y guardan silencio. Acto seguido senalan hacia algun lugar entre la espesura e indican la presencia de algun animal. Uno aprieta los ojos como si estuviese miope y si tiene suerte, alcanza a ver alguna sombra deslizandose entre la vegetacion. El otro dia, por ejemplo, Mobambu me insto a mirar hacia un punto entre la vegetacion. -‘Cephaloph’ me dice en el poco ingles que sabe. Atisbo con esfuerzo la figura de un pequeno Duiker, que se aleja casi de puntillas, como pasando desapercibido. -‘Carne de leopardo’- pienso, casi compadecido.

Donde esta el leopardo ? No he observado ninguno, pero he visto su rastro y sus huellas.



El olfato de los BaAka esta tambien altamente desarrollado .Detectan olores del todo refractarios a mi pituitaria. Mobambu, por ejemplo, se detiene, apoyandose sobre un tronco, acera los ojos y levanta ligeramente un pie, husmeando en el aire como un autentico sabueso. Ebobo ?- le pregunto, consciente de mi probable desatino. ‘No’ niega con la cabeza ‘Doli’ (elefante)-. Tras unos segundos se escucha un elefante moviendose tras la vegetacion. Nunca tendre las habilidades de un BaAka y aun asi, siento que la selva de alguna forma tambien me pertenece (o mas bien seria al contrario).

Como ya he dicho, caminar por la selva requeriria de todo un manual. Es una experiencia compleja. La regla fundamental, que solo el puro instinto dicta, es avanzar con sigilo, posando el pie con tacto, con mimo, como si se avanzase por una superficie mullida. Otra de las cosas que hay que aprender rapido aqui (por la cuenta que a uno le trae) es a no quejarse ; no quejarse de los zarpazos de las ramas, de las cucarachas de mi habitacion, de las odiosas, repugnantes e inmisericordes ‘sweat bees’, de disputar por la comida con las hormigas, del humedo calor tropical, del sudor..... En la selva no se esta agusto. Hay que andar con mil ojos.

En cuanto a asuntos domesticos se refiere, la humedad se ha convertido en un handicap importante a la hora de lavar la ropa; esta apenas se seca a la sombra, por lo que uno depende de un sol mas reticente de lo que cabria esperarse. Esta misma humedad provoca que todo enmohezca rapido, por lo que hay que tener cuidado con las pertenencias mas preciadas. Me han dado un baul con saquitos de soda caustica, donde guardo mochila, ropa, movil, camara, etc…Por otra parte, me he marcado una disciplina gimnastica cotidiana que mantenga alta la moral de la tropa.


El hecho de tratarse de un lugar tan aislado supone que, casi por fuerza, sienta ya una cierta morrina incipiente. Como ya he dicho, caminar por la selva es una experiencia compleja y cuando bajo la guardia a veces me asaltan recuerdos improcedentes. Me viene a la memoria una bonita sentencia de Javier Trueba, que parafraseo en estas sordidas lineas.

‘(…..) La amistad esta sobrevalorada, asi como las pollas grandes o el futbol. Las personas se encuentran en un momento determinado de su vida y luego se alejan unas de otras para no volver a verse nunca mas. Aun asi, no puedo imaginar aquellos hermosos veranos en el pueblo sin Jairo, Ruben, Tiago, Armando….

...mis amigos’.

Sweat bees

Sigue mi periodo de instruccion, cuyo objetivo inmediato es dirigir yo solo a los BaAka en la selva, no acompanyado de asistentes. Con tal cometido mi semana se ha repartido entre Makumba y el Fini group. He descubierto un enemigo de la selva mas temible incluso que las elefantes ; las llamadas ‘sweat beas’, unas minusculas, insidiosas y diabolicas abejitas atraidas por la humedad en general y el sudor humano en particular. Tuve una traumatica experiencia, de la que hare un bosquejo para hacerse una idea del martirio chino. Los gorilas descansaban dentro de un ebuka. Nos sentamos a su lado, en la parte de fuera, y esperamos a que decidieran moverse. El calor era intenso. Las sweat beas no tardaron en aparecer. Daniela -a quien acompanaba ese dia- y yo nos vimos pronto acorralados por una legion de desagradables abejitas. Al principio soportamos el incordio con resignacion estoica. Pero conforme pasaban los minutos, mas y mas abejitas se unian a la comitiva. Era como tener un aura zumbosa, como un nimbalo ? en torno tuyo. Me embadurne de arriba a abajo con una especie de mejunge mentolado con el que me he hice en Bayanga, un supuesto repelente. Pobre iluso. Las puneteras abejas encontraban espacio por cualquier via o resquicio imaginable; las sentia colarse por entre la ropa, corretear por espalda, cuello, costados, estamparse contra mi boca, colisionar en mis ojos, adentrarse en los orificios nasales, ensortijarse en el pelo… Un infierno insufrible.Probe con la mosquitera de cabeza. Un vano intento, nada podia detener su irreductible avance. Daniela se llevo la peor parte, cada vez que la miraba me sentia algo aliviado.

A veces intentaba sacar partido de su inocuo cosquilleo, abstrayendome penosamente, pero otras me llegaban oleadas de agobio insoportable y el desaliento hacia mella en mi animo. El calor y la fuerte sensacion de humedad no ayudaban.

Miraba a los BaAka y los veia inmaculados de abejas. Esto me hacia sentir verderamente desgradiado. Makumba no se movia del sitio y el equipo de relevo se eterniazaba. Tras dos horas de suplicio innombrable, finalmente se escucho el ansiado ‘claquement’ a lo lejos, con que el equipo de relevo anuncia su llegada. Casi les recibi con abrazos y lagrimas en los ojos. El infierno existe.

La selva puede adquirir, en cuestion de segundos, una dimension extremadamente laberintica y enganosa. Lo atestigue el otro dia, acompanando a Guy con al Fini Group. Los g uias ese dia, Mobo y Bokaya, decidieron realizar un control mas exhaustivo de la zona que rastreabamos y nos conminaron a esperarl en un punto determinado. El tiempo pasaba, al principio Guy y yo charlabamos tranquilamente. Pero los minutos pasaron y pasaron y los BaAka no aparecian. Comence a preguntarme si nos habrian perdido. El traumatico episodio del elefante seguia fresco todavia, no podia dejar de pensar que se acercaba la hora limite, las 16 :30. En un momento dado la conversacion se acabo. A medida que pasaban los minutos la preocupacion se dibujaba en el rostro de Guy. Le pregunte si aquello era normal... -‘Si no aparecen pronto, volvemos’, me contesto. Yo ya llevaba sopesando esta posibilidad hacia varios minutos y, para ser sincero, la mera idea de volver sin los BaAka me creaba escalofrios… Todos los rincones de la selva parecian el mismo, norte-sur-este-oeste, todo igual, como un laberinto, no se si de espejos o de otra cosa. Cuando ya estabamos a punto de regresar y extraviarnos con casi total seguridad, se escucho el lejano silbido de Bokaya. No ocultare aqui mi alivio..

Con los BaAka a veces me siento como un parbulito corriendo a rebufo de sus padres cuando se alejan, sabedor de su propia fragilidad. Para aprender de la selva hay que empezar por los Baaka. Hay que moverse con soltura entre la vegetacion, avanzar con sigilo, como ellos. Yo de momento me lanzo toscamente contra los muros de vegetacion por mera cuestion de principios, como si fuese un meteorito a punto de colisionar. Al final, de una manera u otra, siempre se llega a un lugar despejado.

Los espaldas plateadas, los ‘Silver Backs’, tienden a ser mas tolerantes respecto a los humanos que las hembras, mas desconfiadas y distantes. Si algo las solivianta pueden cargar directamente, lo que acarrea la reaccion del macho. (*hay dos tipos de cargas : frontales –directamente hacia el objeto- y laterales –el macho rodea al objeto, arrastando ramas u otro tipo de vegetacion). Makumba cargo el otro dia contra Daniela y Martha (su supervisora, que ha venido a pasar unos dias) siguiendo una carga de Bombe, la hembra mas irascible del grupo. Cada vez que escucho estas historias mi efervescencia remite. Cuando me tocara a mi ?

El otro dia fui a Dzanga Bai, una salina de grandes dimensiones a la que acuden numerosos elefantes, con Daniela y Martha. Alli hay otro campamento coordinado por una americana llamada Andrea Turkalo, que lleva 20 anyos alli, trabajando para la WCS (Wildlife Conservation Society). Tras caminar a un ritmo considerable durante 30 minutos accedimos a la salina, donde habia una plataforma a la que se podia subir para observar el enclave en toda su extension. Habria unos 50 elefantes en ese momento, retozando,chapoteando, barritando, publicitandose…. Habia tambien bufalos y sitatungas. No se escuchaban coches, ni obras, ni personas, tan solo el murmullo sutil y camuflado de los animales en su entorno. Un oasis de serenidad:



Cada martes Guy o Angelique se desplazan a Bayanga con el Toyota junto con varios BaAka que vuelven a descansar con sus familias. Vuelven el jueves con avituallamiento para el resto de la semana (que se compra en la tienda local, propiedad un mauritano llamado Shamek) y tambien con un reemplazo de ‘trackers’. Estos, a veces, pueden ausentarse del campamento durante meses. Parece que aqui las condiciones laborales son algo algo difusas. Segun Angelique, los BaAka no necesitan realmente trabajar como guias, pueden vivir perfectamente del bosque. Si trabajan con el proyecto es por el sueldo adicional que les reporta y puramente por diversion (cosa que subscribira, a tenor del ambiente festivo que respira siempre su area). En este sentido, parece que mas necesita el proyecto a los BaAka que los BaAka al proyecto.

Por las noches escucho a los elefantes barritar desde la salina, al abrigo de las lecturas.




domingo, 8 de noviembre de 2009

Fini Group y Campamento


Asi como la primera semana consistio en tomar contacto con el grupo Makumba, la segunda se ha centrado en hacer lo propio con el llamado ‘Fini group’ (Fini es ‘nuevo’ en Sango), un grupo de gorilas no habituados a la presencia humana que habita al noroeste del campamento. La tarea consiste en seguir el rastro que vayan dejando los gorilas en su actividad diaria en busca de recursos de alimentos. Un avez detectados se debe hace contacto con ellos. Tal contacto se realiza mediante el ‘claquement’, una especie de chasquido de la lengua con el paladar que funciona como agente de condicionamiento clasico, o lo que es lo mismo, como forma de asociacion por parte de los gorilas del sonido con una situacion o presencia (la humana) no peligrosa. Con este proposito he acompanado durante varios dias a Guy, uno de los asistentes de investigacion. El primer dia hubo suerte y pudimos contactar con el grupo. Los gorilas estaban alimentandose de un pequeno arbol denominado Bonginya. La densa vegetacion dificultaba nuestra visibilidad pero podiamos escuchar el sonido provocado por los gorilas al tronchar sus ramajes para acceder a las hojas mas frescas. No detectaron nuestra presencia asi que fuimos acercandonos en silencio, extremando el cuidado en cada paso. En un momento dado se escucho el agudo alarido de una hembra, que se percato de nuestra presencia, seguido del mas grave -torrencial si cabe- de un macho, a unos 20 metros al otro lado de la vegetacion. Realizamos el ‘claquement’. El espalda plateada rugio de nuevo.. Tras unos segundos Mobambu, el guia que iba en cabeza, intento avanzar. Un nuevo alarido le persuadio de lo contrario. El macho nos mantenia a raya mas alla de la vegetacion, sin que nosotros pudieramos verle. Permanecimos en el mismo lugar hasta que se marcharon. Entonces, volvimos al campamento. Una experiencia salvaje, como no podia ser de otra forma.

Poniendo en contexto mi nuevo lugar de residencia, el campamento esta compuesto de diferentes modulos, cada uno con su funcion especifica. Cada uno esta construido con tablones de madera y su techumbre es de bambu. El nucleo del campamento gira en torno a la oficina central, donde se guarda toda la bibliografia relativa a Bai Hokou, asi como multitud de articulos cientificos sobre primatologia. Tambien tiene una minibiblioteca con libros de divulgacion cientifica y literatura (a la que no he tardado en echar un vistazo). Desde la oficina se abre un espacio que denominare el ‘agora’ del campamento, donde aparcan los coches y converge la actividad diaria del personal. Frente a la oficina y al otro lado del agora, se encuentra el area, por asi decirlo, de ‘los blancos’ ; cientificos, voluntarios, etc… La denominare area ‘Munyu’ (del blanco) por bautizarla de alguna manera. La terminologia no es muy grata, pero es lo que hay ; la segregacion salta a la vista. Los blancos son Angelique y Daniela, y ahora yo. Angelique es la coordinadora del campamento. Una mujer algo frenetica que lleva diez anyos traajando aqui. Daniela es una estudiante de Doctorado alemana por parte del Max Planck Institute. A la izquierda del area ‘Munyu’ se encuentra la cocina, compuesta de un austero fuego de lena y un ‘grifo’ compuesto por barrenos de agua recogida de la cascada natural situada a poca distancia del campamento. Contigua a la cocina se encuentra el area ‘Bantu’ (una de las etnias que componen el tejido social de la RCA) que pueden ser asistentes de investigacion, cocina, choferes, tour-operadores y demas trabajadores de esta etnia que trabajen en Bai Hokou. En esta zona se encuentra la radio, con la que se mantiene permanente contacto con Bayanga, Mongambe (el otro campamento en Dzanga Dzanga) y las oficinas de la WWF en Bangui. Tras la zona ‘Munyu’, existe un modulo compuesto por tres habitaciones, una de ellas la mia. Es la zona mas septentrional del campamento, que linda con la selva en direccion Congo Brazzaville. De momento estoy solo en el modulo, nadie ocupa las otras dos habitaciones.

Al lado norte del ‘Agora’ hay un modulo de dos habitaciones para equipos de rodaje, asi como el servicio, que no es otra cosa que una letrina de toda la vida. Un camino lleva a la ducha-cascada.





Al otro lado de la oficina se abren algo asi como dos pequenas ‘avenidas’ : una de ellas integra las habitaciones de Daniela, Angelique y los asistentes de investigacion. En la otra se encuentra el modulo de los BaAka (los guias o ‘trackers’). Este camino lleva a la entrada del campamento.

Durante el dia cada uno come a su aire. Por la noche cenamos blancos con blancos, bantus con bantus, BaAka con BaAka. La cocina consiste de un sencillo fuego a base de lena.:



La dieta se compone basicamente de pasta, arroz, legumbres y un monton de comida enlatada (champinones, tomates, judias, garbanzos, sardinas). Un decrepito frigorifico mantiene los alimentos a duras penas. Me comunico en ingles con los ‘munyu’ y en frances con los ‘bantu’, aunque procuro chapurrear mis primeros vocablos en Sango. Con los BaAka tengo grandes dificultades de comunicacion porque la mayoria no habla frances, tienen su propia lengua, ademas del Sango. La mayoria estan expectantes ante la novedad de mi presencia.

Y la selva....hermosa y siniestra.




miércoles, 4 de noviembre de 2009

Bai Hokou

La jungla. Todo es radicalmente diferente a lo antes visto, verdor omnipresente de mil tonalidades distintas, estramboticos sonidos tropicales, fragancias de todo tipo….Todo es exhuberancia.. El duro y gris asfalto de la ciudad queda lejos.


Ha sido una primera semana de pura aclimatacion a este nuevo entorno selvatico. Al dia siguiente de llegar realice mi primera incursion en la selva y el primer y esperado contacto con los gorilas. Creo que la excitacion de saberme a punto de alcanzar un suenyo la aparque en Madrid, dejando paso a la expectacion contenida de quien sabe que lo ha logrado pero no le han entregado el trofeo. Avanzaba por la selva intentando procesar el nuevo entorno ; vegetacion ubicua, arboles colosales, macacos increpando a nuestro paso…No daba abasto para tanto estimulo y en realidad lo unico que tenia en la cabeza era el encuentro con los gorilas. Dos horas de busqueda despues, los guias dieron con ellos ; Olivier, el asistente de investigacion, me hizo una senya para que elevase mi mirada hacia los arboles. No se por que, tarde unos segundos en procesar la escena ; sombras negras encaramados a un arbol de Ngombo. Gorilas. Si, gorilas totalmente indiferntes a nuestra presencia. La primera sensacion? pues no fue para tanto, algo quiza extrano despues de tanto tiempo esperando este momento. Pero quiza ahi radica el quid del asunto ; me limite a contemplar aquella escena natural de la forma mas… ‘natural’, como si lo hubiese hecho toda la vida.


El grupo ‘Makumba’ esta compuesto el espalda plateada, ‘Makumba’, las tres hembras -Malui, Bombe, Mopambi-, un espalda negra (Kunga) o gorila adolescente, dos ‘juvenals’ (Mai y Essekelende) y los mas pequenyos del grupo ; Mossoko (4 anyos), Bokata, Mobangui (3 y medio) y el mas pequenyo, Tembo (uno y medio). Tecnicamente hablando se llaman gorilas de planicie occidental (tambien estan los del planicie oriental y de montanya). Habitan una porcion de selva situada al sureste del campamento, que abarca un radio de unos 7 km2.


La llamada ‘Cuenca del Congo’ esta salpicada por las llamadas ‘Bais’ (o salinas), que son claros atravesados por cursos de agua poco caudalosos, ricos en minerales y que, por tanto, constituyen un punto de encuentro de numerosas especies animales que intentan explotar sus recursos al maximo: elefantes, bufalos, sitatutangas, Horn Bills, Duikers, los mismos gorilas y un sinfin de especies mas. En las inmediaciones del campamento hay varias. Por lo que respecta a la selva propiamente dicha se pueden disinguir varios tipos de habitats:


-'Ebuka’ son areas de profusa, intrincada y casi inaccesible vegetacion. Lugar preferente de los gorilas:





-‘Malapa’, son areas abiertas salteadas de arboles del mismo nombre, que adquieren un aspecto casi otonal muy parecido al de cualquier bosque cualquier bosque occidental:




El segundo dia ocurrio un episodio que se presenta como un anticipo de lo que me espera este ano en las selvas de Dzanga Shanga. Volviamos de pasar la segunda jornada con los gorilas. Nos dirigiamos hacia Bai Debwe por una zona de densa vegetacion, cuando escuchamos un crujir de ramas a unos 20 metros de nosotros. Detuvimos el paso y quedamos en silencio. Los BaAka se adelantaron un poco y otearon en la espesura. Poco despues indicaron el lugar y la causa de aquel ruido ; un elefante. Por mucho que intente afinar el ojo entre la vegetacion no alcance a ver sino lianas y ramas por todos lados. Pasados unos minutos, Ngbanda, que asi se llamaba el guia que iba en cabeza, insto a reiniciar el camino dando un pequeno rodeo. Apenas habiamos comenzado a hacer esto, se escucho un tremendo barritar cerca, muy cerca de nosotros y un tremendo sonido de ramajes arrasados. El elefante cargo contra nosotros, dividiendo en dos al grupo. Lo siguiente que recuerdo es una carrera frenetica entre la espesura, mi determinacion de colarme por cualquier resquicio de selva como fuese, como una alimanya, con tal de que no me pillase el enfurecido animal. Recuerdo tambien a Angelique y Piccolo corriendo delante de mi como flechas. Ni quise perder tiempo en mirar para atras, sabia que el elefante estaba muy cerca de nosotros, de mi en concreto, que era el ultimo. Pasados unos segundos de carrera vertiginosa caimos en que el elefante no nos habia seguido. Nos detuvimos. No sabiamos donde estaban Emmos y Ngbanda. Se escucho barritar al elefante de nuevo. No podiamos saber si estaba cargando contra ellos. Se escucho gritar a Ngbanda unos 20 metros, un nuevo barritar, mas cerca, ramajes, una nueva carrera. Paramos metros despues, intentando detectar la posicion del elefante y de nuestros dos companeros. Avanzamos en semicirculo hacia el lugar donde podrian encontrarse, en estado de maxima tension. Mi corazon latia como un martillo. Entonces aparecio Nbanda descendiendo desde el lugar de la carga, con aparente tranquilidad. Esto me persuadio de que el peligro habia pasado. Luego aparecio Emmos con la cara llena de aranazos. Nos conto que en su huida habia tropezado con una rama y el elefante se habia plantado a apenas un metro de ella, reculando milagrosamente. Literalmente habia salvado la vida. El camino de vuelta no se lo recomiendo a nadie. El incidente obligo a dar un gran rodeo a fin de evitar al iracundo elefante y esto nos hizo perder bastante tiempo. A esa hora, cerca de las seis, los elefantes solian descender hacia la salina. En mi mirada inexperta tenia la sensacion de que el tiempo jugaba dramaticamente en nuestra contra (como quiza asi fuese). No tenia tiempo para fijarme en la reaccion de los BaAka, solo para abrir los ojos como platos en todas direcciones. Veia elefante por todos los sitios. Las frescas y colosales bonyigas de elefante que trufaban continuamente el camino no ayudaban a uno a apaciaguarse. Tras un buen rato recorriendo zonas de jungla muy frondosa, llegamos a Bai Hokou ll, una de las salinas. Aminoramos el paso. habia grandes posibilidades de toparse con elefantes. No fue asi y, para mi alivio, la cruzamos sin avistamientos, para adentrarnos de nuevo en la selva. El peligro no desapareceria hasta que llegasemos al campamento. Al llegar a la segunda salina, BAi Hokou l, vimos un elefante ramoneando entre los arboles que habia justo a la entrada de la senda que llevaba al campamento. Nbgbanda cambio de nuevo el itinerario y nos adentramos de nuevo en la selva bordeando la salina por el flanco derecho. Esto nos daba algo de cobertura y camuflaje para llegar al otro lado de la salina sin confrontar directamente al elefante. Sin embargo, nada podia evitar que en algun momento nos hiciesemos visibles de nuevo. Forzosamente tendriamos que pasar cerca de donde se encontraba el elefante y tratar de sortearle sin que percibiese nuestra presencia. Cuando salimos de nuevo al exterior, un silencio total reinaba en la salina. Solo se escuchaba el sonido de nuestras pisadas en el fango y el ocasional lamento de un Horn Bill rebotando como un eco en las tupidas paredes boscosas. La salina, idilica horas antes, se tornaba ahora un lugar siniestro, como si estuviese preparando una desagradable sorpresa para nosotros. No vimos rastro del elefante, que, sin embargo, no debia andar lejos. Para entonces ya iba paranoico perdido, seguia viendo elefantes tras cada umbral de vegetacion, dispuestos a cargar a las primeras de cambio. Franqueamos la salina y nos adentramos de nuevo en la selva. Finalmente llegamos a Bai Hokou l, la contigua a nuestro campamento, donde habia otro elefante. Contemple desde mis prismaticos -ya a salvo de todo peligro- la criatura que tanto sobresalto nos dio momentos antes.