miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cazadores furtivos


No es infrecuente escuchar tiros en la lejania desde el campamento. Pertenecen a cazadores furtivos que operan en la circunscripcion del parque, y no en pequenas cantidades. Tampoco es infrecuente encontrar en la selva trampas o cepos destinados a mamiferos de escasa envergadura, como antilopes o cefalopodos. Los disparos tienen un objetivo prioritario: los elefantes. La caza furtiva es un problema acuciante para la sostenibilidad del proyecto Dzanga Shanga y cuenta con numerosas ramificaciones.

A raiz del cierre de la compania maderera, a principios de los 80, numerosas familias, que habian venidoa a Bayanga desde poblaciones colindantes, se quedaron sin empleo. Esta situacion no ha mejorado desde entonces. A falta de otro tipo de estimulo economico, la gente se ha dado a la caza furtiva como forma de subsistencia. Pero aparte de esto, como en todos (o casi todos) los sitios, han surgido especuladores que han querido sacar tajada de esta triste coyuntura. Esto divide el problema del furtivismo en dos subtipos, con respecto a sus principales agentes: 1) los cazadores furtivos propiamente dichos, desheredados sin nada que llevarse a la boca y que cazan solamente para comer y 2) los que pagan a los furtivos, los equipan con armas y municiones y los utilizan para lucrarse ilicitamente. De esta forma, no solo existe un inframercado furtivo en Bayanga, sino que estel se extiende a las poblaciones vecinas: Nola, Salo, Berberati....

Al otro lado del espectro tenemos a la WWF y sus esfuerzos de conservacion, dirigidos a contener el empuje de la caza furtiva en la reserva de Dzanga Sangha. Esta labor se subdivide en tres tipos: a) la habituacion de gorilas (en la que yo me situo), b) la implimentacion de un ecoturismo de la zona que suponga una inyeccion economica que redunde positivamente tanto en el parque como en la poblacion local y, por ultimo, c) la proteccion de las fronteras del parque, demasiado permeables, por parte de los "ecoguards". Estos, los "ecogurads", son lugareños de Bayanga o alrededores a los que dan un fusil, un uniforme y les dicen que hay que combatir la caza furtiva. No lo hacen por vocacion sino por instinto de supervivencia y muchos han sido furtivos ellos mismos en el pasado.

Un tercera parte en discordia, pero que juega un papel fundamental, es una clase politica de voluntad extremadamente voluble. La corrupcion carcome el pais de norte a sur. Como dato extremadamente sintomatico, a la salida del mismisimo Ministerio de Medio Ambiente de la RCA en Bangui se situa un mercado donde se puede observar la venta de carne proveniente de la caza furtiva. En Bayanga, quien no esta implicado en el furtivismo, lo ha estado en el pasado y varias autoridades tienen causas abiertas con la justicia (mas de uno con las manos manchadas de sangre). Los chinos, cuyos vinculos comerciales con la RCA son muy importantes, extienden sus tentaculos en varias direcciones, algunas altamente sospechosas (una hipotetica inversion en tal o cual compañia maderera bien podria ser la tapadera del trafico de diamantes o de marfil).

Un ejemplo muy ilustrativo de todo este panorama pudimos atestiguarlo hace unos dias en el campamento. Se habian venido escuchado repetidos disparos los dias precedentes, algunos relativamente cerca. Cyril, frances coordinador de los ecoguards en Bayanga, mando una patrulla a hacer una batida de reconocimiento por la zona en la que se habian escuchado los tiros. Fueron acompanados de Ludo, uno de los asistentes de investigacion junto con varios BaAka. Mientras cenabamos se pudo escuchar un sonoro alboroto proveniente de la salina. Se podia escuchar a los BaAka vocear a grito pelado y aquello hacia preguntarse que era lo que podia pasar a aquellas horas en la salina, donde nadie bajaba de noche. Tras unos momentos de incertidumbre, y en vista de que las voces no remitian, decidimos acercarnos a la salida trasera del campamento para ver que pasaba. Minutos despues se adivinaban entre la oscuridad los focos de varias linternas, seguidos de las figuras de los Ecoguards -kalashnikoff al hombro-, los BaAka en completa agitacion y dos sujetos maniatadados con el rostro ensangrentado. Eran los cazadores furtivos. Fueron llevados al agora del campamento entre empujones, postrados y desnudados con excasa, digamos, sensibilidad, mientras les propinaban patadas por todo el cuerpo (los BaAka incluidos). Recuerdo haber protestado o refunfunado en algun momento dado por el trato innoble otorgado a aquellos pobres diablos. Recuerdo tambien haber estimado prudente no hacerme demasiado el heroe. La situacion era demasiado violenta y yo no era sino el ultimo mono. Angelique miraba hacia otro lado. Su argumento ante mis reiteradas protestas era ¿que clase de trato se podia dar a un par de sujetos de los cuales se sabia que estarian, a lo sumo, cuatro o cinco dias en prision, tras los cuales quedarian en libertad y reincidira con casi total seguridad? Era la unica forma de persuadirles. Los tipos seguian recibiendo ostias, ante el alboroto de los BaAka, que parecian disfrutar del violento espectaculo.

Pronto comenzaron a desgranarse los primeros detalles de la historia. La escaramuza tuvo lugar en Bai Mongole. Los furtivos habian abatido a un elefante y lo dejaron en el mismo lugar, todavia con los colmillos en su sitio, para seguir buscando mas piezas por el bosque. Los ecoguards enocntraron al elefante moribundo y supusieron que los furtivos regresarian, tarde o temprano, a requisar el botin. Se escondieron tras los arboles y se dispusieron a esperar para tenderles una emboscada. Ya de noche observaron la luz lejana de las linternas acercandose. Cuando los furtivos se encontraron mas o menos a su altura se echaron encima de ellos. Hubo forcejeos y algun que otro disparo, que milagrosamente quedo abortado al encasquillarse el fusil. Dos de los furtivos escaparon, quedando reducidos otros dos. Uno de ellos resulto ser un pez gordo del furtivismo de la region, un tal Safarian. El otro era hermano de Anicet, uno de los guias turisticos del proyecto.

Tras un buen rato recibiendo palos, se los llevaron y sometieron a un primer interrogatorio. El objetivo era extraerles informacion sobre quien les habia proporcionado los rifles, la municion, cuanto tiempo llevaban operando, las piezas abatidas...

Interrogatorio. Interesante palabra y mas en este contexto. ¿Que clase de interrogatorio recibirian aquellos dos bribones? El episodio me planteo serias dudas. Si yo fuese Angelique, el manager del campamento.... ¿A que clase de interrogatorio los someteria ( sabiendo lo que debian saber y con la certeza, ademas, de que volverian a las andadas sin ninguna duda)? Por un lado no dejaba de pensar que el trato otorgado a esos dos desgraciados solo podia redundar, no solo en contra de su dignidad, sino, sobre todo, en contra de la nuestra. Pero dejando de lado la bonhomia y los buenos deseos, intentaba hacerme cargo de la complejidad del problema. Ni lo tuve claro entonces ni creo tenerlo ahora. La Naturaleza es brutal.

El colofon final del episodio tuvo lugar a la manana siguiente, cuando nos desperezabamos con la agradable noticia de que uno de los dos furtivos, en concreto el pez gordo, Safarian, se habia escapado durante la noche. La version oficial, la del Ecoguard que lo custodiaba, fue que lSafarian e habia solicitado soltarle las manos para hacer sus necesidades, momento en el cual aprovecho para fugarse entre la oscuridad. No es dificil inferir lo que probablemente paso.

Asi es el meollo de la lucha por la conservacion de la WWF en Dzanga Sangha.

Con cara de circunstancias, o mas bien de resignacion, Cyril y los ecoguards (supongo que a estos les daria lo mismo) se dirigieron al lugar donde yacia el elefante todavia moribundo y lo sacrificaron definitivamente. Le extrajeron los colmillos y los llevaron al campamento.



¿Que pasaria con estas codiciadas piezas? Bien, serian custodiadas por los Ecoguards hasta Bayanga, donde serian depositadas en un almacen que la WWF tiene a tal efecto. Tras lesto serian enviadas al Ministerio de Medio Ambiente en Bangui (el del mercado de carne furtiva la entrada). ¿Y que pasaria despues?

Esa es la pregunta del millon.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Hollywood


La marabunta ha llegado. Han tomado el campamento, con sus camaras, stands, equipos electrogenos, cables, micros, Jeeps, equipos de montaje, etc, etc…. La zona ‘Munyu’ ha pasado a ser zona de ‘catering’. Los Jeeps se amontonan en el Agora. BaAkas venidos de Yandounde y Mossapoula circulan por el campamento; hombres, mujeres, ninyos, etc…Desde mi habitacion observo el continuo trasiego del personal que va y viene a la salina, Bai Hokou l, donde esta se encuentra el ‘set’ de rodaje.




El equipo esta compuesto en su mayoria por franceses y americanos. Hay alguno que otro que se cree que esto es una especie de parque de atracciones, no un lugar donde hay investigadores y se trabaja. Hay muchos jeeps aparcados en el agora. Ayer parecia una escena de la pelicula Mad Max ; motores en marcha, polvo, gente vociferando, etc…
Cuando vuelvo al campamento despues de cada jornada, sudado, asilvestrado, aranyado por todos los sitios, contemplo con cierto estupor, mientras me tomo un cafe, cuan patas arriba ha quedado el campamento. Noto la curiosidad de algunas miradas. No se que pinta tendre, con la barba, el baston, los prismaticos, los aranyazos y el gesto medio asilvestrado. Hace tiempo que no me miro al espejo.

Al margen de las incomodidades, la pelicula ha dejado momentos hermosos, como el rodaje de una ceremonia BaAka, con los canticos y liturgia propios de esta etnia:



Uno podria pensar que el hecho de tratarse de una pelicula, donde la misma toma puede repetirse una y otra vez durante horas, podria restar espontaneidad a la ceremonia. Nada mas lejos de la realidad. Todos los Baaka, desde ninos a mayores, pasando por hombres, mujeres, jovenes… no dejaron de entonar canticos en todo momento, indiferentes a los focos o a la claqueta, convirtiendo la toma en una autenica ‘ceremonia’ BaAka:




En el video se puede observar, al fondo, al espiritu del bosque, Mokondi (que los BaAka veneran porque les brinda consejo y ayuda en las jornadas de caza en la selva) que hace su aparicion desde el bosque. Los llamados "Kombeti" -los individuos de mas edad- tomaban asiento en el tronco caido que habia a la entrada de la salina.



Mientras tanto, los gorilas parecen haber desaparecido del mapa. No tiene nada que ver, seguramente, pero el caso es que desde que Hollywood entro en escena les hemos perdido el rastro. Caminamos y caminamos por la selva para volver siempre con las manos vacias. Ni un misero tallo de Djele, una huella, un excremento…. Por lo menos uno se sustrae de la voragine cinematografica y se embriaga del verdor y frescura de la Naturaleza. Y siempre queda la adrenalina elefantil. El otro dia avanzabamos Medo, Ossolo y yo por el ‘Kota Lege’, camino de ‘Mokana’ (una de las sendas que cruza el camino principal). Ossolo aprecio un punto oscuro a lo lejos, donde el camino se perdia, e hizo una senya. -‘Ndzoku’ ! (elefante, en lengua Baaka). Seguimos avanzando en silencio, apreciando como la sombra oscura iba aumentando en tamano y cogiendo forma a medida que nos acercabamos, hasta convertirse a la postre en un elefante con todas las de la ley, y colosal ademas. Avanzaba hacia nosotros altanero, sin vacilar en ningun momento, haciendo gala de su condicion de gran mamifero. Tenia unos colmillos inmensos. El color pardo oscuro de la piel le dotaba de una apariencia algo fantasmagorica, cuyo halo parecia abarcar toda la anchura del camino. Sus ojos negros nos miraban fijamente, a medida que avanzaba inclinando su cabezota a un lado a otro. Nosotros tambien seguiamos avanzando. Nadie cedia en el pulso. Cuando ya nos encontrabamos a unos 20 metros, Ossolo se dio cuenta de que el paquidermo no se iba a quitar de enmedio. Ordeno detenerse y recular. Apenas esto comenzamos a hacer, el elefante tambien se detuvo, alertado ante nuestra reaccion. Hizo un amago de adentrarse en el bosque. Seguramente estaba tan asustado como nosotros. Al reparar en ello deje de retroceder, desoyendo -quiza por primera vez- el consejo de los BaAka. Puede que ya llevase el gen dentro de una latente imprudencia temeraria. El elefante permanecio en la misma posicion durante unos segundos. Despues, al ver que no avanzabamos se reincorporo al camino y siguio avanzando. No tuvimos otra que retroceder. Pero el elefante de nuevo se azoro ante nuestro movimiento y, esta vez si, se adentro aparatosamente entre la vegetacion. No fue muy lejos, apenas a escasos metros. Podiamos escucharle crujiendo ramas, lo cual delataba su posicion. El coloso con colmillos no estaba dispuesto a abandonar tan facilmente. Seguimos avanzando entonces muy, muy lentamente. Extremamos la cautela. De subito se escucho un barritar tremendo (como el de mi primera carga, con el consiguiente escalofrio) y un aparatoso crujido de vegetacion ; el elefante cargaba. Nos dimos la vuelta y corrimos, corrimos como alma que lleva el diablo. Este parecio detenerse de nuevo, antes de salir al camino principal. Finalmente parecio olvidarse de nosotros y se alejo selva adentro. Pudimos seguir nuestro camino.

El ultimo dia se rodo de madrugada. El trasiego ante mi habitacion era constante. La zona ‘Munyu’, era entonces improvisado salon de belleza. Intensos equipos de iluminacion irradiaban por todas partes. Voces de walkie-talkies. Yo intentaba conciliar el sueno como podia, bajo el bunker de mi mosquitera. Podia escuchar el corretear de los ninyos BaAka, el trasiego incesante del personal, llendo y viniendo, el bullicio…. Una autentica noche de cine.




Preparativos


Tras varios meses ya trascurridos aqui, voy cobrando un cierto bagaje de hombre selvatico, adquiriendo experiencia, aprendiendo trucos, conociendo caminos... Cuento con los mejores profesores, los BaAka (aunque, en este caso, el dicho de que el alumno aventajara al maestro nunca podra verse cumplido). Nadie sabe, ni siquiera ellos mismo, cuanto tiempo llevan viviendo en la selva.

No dejan de impresionarme. Su tecnica de orientacion en la selva esta altamente perfeccionada. Cuantas veces me habre adentrado en un ebuka, buscando restos de Djele u otro tipo de pistas, y he salido de el literalmente a trompicones, sin tener ni puta idea de donde esta el norte. Aqui todos los rincones se parecen unos a otros y resulta increible que no necesiten brujula. Cierto es que conocen bien los caminos tras años de trabajo en el campamento. Pero cuando el camino acaba y nos adentramos en el verdadero meollo selvatico, aun todavia saben que direccion tomar. Conocen cada palmo de terreno a la perfeccion. Es como si tuviesen un GPS instalado en el cerebro.

En otro orden de cosas, Bai Hokou se prepara para la inminente marabunta cinematografica. Ahora mismo el campamento se parece mas al extraradio de Madrid que a otra cosa, todo en obras (si bien aqui el telon de fondo es infinitamente mas agradecido que en mi socabada region : verdor arboreo, vegetacion, no zanjas, gruas y hormigon por doquier). Estan acomodando el espacio en el que instalar las tiendas de campanya que alojaran al equipo de rodaje (unas 80 personas).



El aluvion comienza este lunes. Los martillazos se han hecho con el espacio sonoro del campamento. Van a construir la replica de un poblado BaAka en la salina. (Los elefantes tendran que buscarse otro lugar, al menos durante una semana). Van a dejar mucha pasta (cubriran 5 meses de comida). Ademas traen cocinero, por lo que no habra que cocinar durante un tiempo.

Vibora de Gabon

Como ya habre dicho anteriormente, la vida en el campamento no da lugar a la monotonia. Siempre llega algun tipo de visita. La ultima, dos tipos bastante peculiares que han venido a tomar imagenes de los gorilas y otros animales con una imponente Arriflex 3 (otro bello animal). Son la avanzadilla de un equipo de rodaje que llega la proxima semana al campamento, despues de rodar en Bayanga. Se trata de una pelicula basada un tal Louis Arnaut, un antropologo americano que llego a estas tierras hace 20 anyos para estudiar las distintas musicas tribales y decidio quedarse a vivir aqui. Ahora vive en Yandoumbe, unos de los pueblos donde vive la mitad de los trackers (la otra mitad vive en Mossapoula). Los tipos en cuestion son Alphonse y Bred, indio y americano respectivamente. Forman una pareja peculiar, algo asi como Asterix y Obelix pero en plan contemporaneo y global. Alphonse es un tipo bajito, vivaracho, de ojos saltones y pinta de espabilado ; Bred es un giganton de Malibu con pinta de conductor de trailers, melenudo, de herculea musculatura, pero que al poco que se le escuche uno piensa que podria con un raton, como los elefantes. Alphonse ha trabajado para el National geographic, grabado tigres en Siberia, elefantes en India, colaborado con David Attemborough...en fin, no esta nada mal. Bred Ha hecho cine, television, documentales… Rodo en Tailandia ‘Piratas del Caribe’. Han traido con ellos un sofisticado material de grabacion, tripodes, baterias, hasta un equipo de camuflaje…y la joya de la corona, la Arri 3, (segun Alphonse ordenada disenyar por Hitler para los juegos de Nuremberg ? y adoptada posteriormente por Hollywood). Este voluminoso equipo se ha visto pronto rebasado por las exigencias de la Madre Selva. Un dia les acompane para que rodaran el grupo de Mangabeys semi-habituados que habita al sureste del campamento. Llevaban consigo cuatro porteadores BaAka . Esto hacia, junto con ellos dos, los dos ‘trackers y yo mismo, cuarenta y la madre. Ejerci de improvisado coordinador de rodaje. Era un espectaculo entre enternecedor y patetico observar su esfuerzos para plantar el tripode en el enclave adecuado, montar el camaron con el maximo sigilo posible (para no ahuyentar a los Mangabeys) y constatar, una vez listo, que estos se deslizaban progresivamente del angulo de la camara, dispersandose entre la vegetacion en en busca de alimentos. Repetimos la operacion no pocas veces, como el burro tras la zanahoria. Al final Alphonse, con buen criterio, se dio cuenta de la imposibilidad de la tarea y decidio regresar al campamento. Les adverti de que con Makumba seria tanto de lo mismo. No han tenido tantos problemas, sin embargo, para rodar a los elefantes. Alphonse ha construido un cobertizo camuflado, con ayuda de los BaAka, en uno de los costados de la salina. Al principio queria levantarlo delante del hoyo excabado por los elefantes, pero Angelique le persuadio de lo efimero de la tarea (seguramente acabaria destrozado). No deja de producirme sorpresa observar a Alphonse, experimentado realizador de videos de vida salvaje, quejarse continuamente de las picaduras de los insectos o los hinchazones provocados por las orugas.

Dias despues de su estancia vivi un episodio de dificil catalogacion. Caminabamos Medo, Mobambu y yo por la selva, rastreando como siempre pistas de gorila. Realizabamos un control mas alla de la ‘secondaire Moseke’, uno de los caminos al norte del campamento. Reparamos en una ardilla que se movia de una rama a otra presa de la agitacion. Emitia con periodicidad una especie de bufidos de alarma. Pense que nosotros seriamos la causa. Mobambu tardo poco en darse cuenta de esta era mas bien otra. Senyalo un punto concreto entre la alfombra de hojas caducas que sembraba la superficie, a unos dos metros de mi : ‘Gbo’, indico (serpiente). Tuve que hacer un esfuerzo por discernir entre el follaje la vaga forma escamada y tubular de la anatomia de una serpiente. Solo pude detectar una parte del cuerpo, el resto parecia difuminarse entre el pardo forro de hojas caidas. No sabia a que altura le quedaba la cabeza, ni si esta estaba al descubierto o escondida entre las hojas. Me dio la impresion de que era muy grande. Palpe con cuidado la porcion de cuerpo que tenia a la vista, desde la distancia, con mi baston de madera. Me volvi hacia Mopambu : ‘kete gbo ?. (pequenya ?). le pregunte. ‘kete apee’ (de pequena nada) me respondio con gesto grave. Me di la vuelta, persuadido por su seriedad y, trate de hacer un esfuerzo por afinar la mirada. Entonces reconoci la impresionante cabezota de una vibora de Gabon.Tenia los ojos abiertos, inmoviles e inyectados en sangre. Volvi a palparla a la altura del cuello, y sobre la cabeza. Parecia victima del ‘rigor mortis’. Pregunte a Mobambu si estaba muerta. – ‘Lo kui apee’, lo ba i (no esta muerta, nos esta mirando) volvio a responderme con gesto mas grave todavia. Me volvi de nuevo hacia la serpiente. Nos observaba con estatica, con ojos vidriosos, sin que pudiese apreciarse el mas minimo movimiento ocular o de su cuerpo. Probablemente el predador merodeaba las inmediaciones del nido de la ardilla, dispuesta a zampar lo que pillase. Durante estos dias Alphonse buscaba intesivamente una vibora de Gabon para una de sus tomas, de forma que a los BaAka les venia como anillo al dedo para ganarse un dinero adicional.

No sabia que hacer, o mas bien que querian ellos hacer. Mobambu parecia pensativo. ‘Kota Ngingza’ (mucho dinero), me dijo. ‘Quieres cogerla ?’ le pregunte. Se encogio de hombros esbozando una timida sonrisa, que lo dijo todo.. Pense que el dinero les vendria bien, tanto a ellos como a sus familias (aunque los hombres se lo beben desde el primer dia). Decidi intentarlo. –‘Has cogido alguna antes ?’ le pregunte. –‘No’, respondio mirandome con la misma sonrisa nerviosa. Le pregunte si era venenosa, cosa que no era dificil intuir, a tenor del tamano. Mobambu me saco de dudas rapididamente: ‘Mo pe ti kui ti lo’ (te puede matar) (la vibora de Gabon, aparentemente, es la mas venenosa del mundo, por la cantidad de veneno que pueden almacenar sus inmensos colmillos).

Nos preparamos. Mobambu se hizo con una liana con la que poder apresar al animal por el cuello. Yo me puse a buscar una solida rama alargada y con extremo bifurcado, para poder inmovilizar al animal por el cuello (como habia visto tantas veces en los documentales de la 2). Pero esto no era un documental ni un relato de aventuras, estaba pasando. Ya con una rama adecuada nos dirijimos hacia la serpiente, que seguia inmovil en el mismo sitio. Esperaba a que Medo me tomase el relevo en algun momento (la operacion pertenecia a los BaAka y no a mi). Pero este no parecia darse por aludido, parecia incluirme definitivamente en la comitiva. Me volvi hacia Mobambu, como si esperara a que dijese ‘venga Medo, coje tu el baston y pongamonos de una vez a ello’. Pero constate que este me miraba con cara de estar diciendo : venga, a que esperas ?. No me quedo mas remedio que aceptar con muda resignacion. Que iba a hacer ? borrarme del partido sin tildarme de pusilanime ?




Bastante acojonado la verdad, me acerque hacia la criatura. Permanecia inmovil con sus ojos glaciales inyectados en sangre, clavados en mi. Mi maxima preocupacion era que saliese del estado de estupefaccion en que parecia encontrase y lanzase una inesperada y fatal dentellada en direccion a mi tobillo, mandandome automaticamente al infierno (lo mas probable). No sabia, ni se, nada sobre este tipo de serpientes, ni cuan rapidas eran. Me coloque por detras de ella a una distancia prudencial -algo asi como un metro y medio- . Entonces, sin pensarmelo dos veces (en este tipo de coyunturas no conviene pensarselo mucho ) inserte el extremo bifurcado del baston entre el cuello, apresandolo firmemente como si fueran dos barrotes. La vibora se retorcio ligeramente, menos energicamente de lo que hubiese esperado. No obstante clavaba con fuerza el baston en el suelo, por si acaso. El sentido comun me decia que aquellos musculos debeian ejercer una fuerza considerable, a tenor de las dimensiones de su cuerpo. Siempre tenia presente el mal trago que podia pasar el animal, por lo que trataba de causarla el menor perjuicio posible. Al fin y al cabo, la vibora seria liberada de nuevo –sin mayor perjuicio para ella- y los BaAka saldrian ganando economicamente. Una vez inmovilizada Mobambu tendio el lazo-liana a traves de su cabeza. Medo aseguro el nudo alrededor de su cuello con otra rama, siempre desde la distancia. Cuando todo parecio estar listo, retire mi baston del cuello y me aparte de un salto lo mas lejos que pude. La estrategia funciono y la vibora quedo apresada por el cuello. La anclamos a un pequenyo arbol cerca del lugar donde la encontramos y proseguimos nuestro camino. Al terminar la jornada volvimos para recogerla. Mobambu queria llevarla a rastras o, en su defecto, colgada de una rama, medio estrangulada. Me negue a esto. Bastante tenia el pobre animal con el importunio que le estabamos ocasionando. Decidi volver al campamento, hacernos con un saco y volver a por la serpiente, transportandola de vuelta en el saco de la forma menos invasiva posible.

Llegado a este punto podria decir que una vez de vuelta, ya con el saco, nos encontramos a la pobre vibora estrangulada a si misma con el delgado tronco al que la habiamos amarrado. Podria decir que las moscas ya le comenzaban a poblar la boca ; que la contemplamos en silencio, con estupefaccion unos, con consternacion otros; que los musculos de su cuerpo inerte todavia ejercian las ultimas contorsiones ; que el camino de vuelta al campamento fue un autentico via crucis mental, no se para los otros, si para mi; que me asaltaban los reproches y la mas amarga sensacion de absurdo; que me preguntaba una y otra vez de quien era la culpa ; mia ? de la maldita pelicula ? de la ignorancia de la pobre serpiente, que solo pasaba por alli? de nadie ? de todos ? de todos y de nadie ?; que volvia una y otra vez sobre estos pensamientos, como un circulo vicioso, volviendome majara por momentos, mientras esquivaba las ramas que me azotaban inclementes la cara de camino al campamento, con el espiritu asqueado, tratando de mantener el fuerte ritmo impuesto por Mobo; podria decir que decidi poner fin a la borrasca mental y dejar la mente en blanco –dejandome llamar ‘bellaco’ y muchas otras cosas mas- ; que pase pagina con sangre fria, buscando recuperar la cordura.

Pero no, no fue esto lo que paso. Lo que paso fue que volvimos al campamento con la preciada pieza, como heroes, objeto de la admiracion colectiva.

Fue esto lo que paso, y no otra cosa.

Makumba y los suyos


Si bien hace ya tiempo que dirijo yo solo las salidas con el Fini Group, con Makumba he ido siempre acompanando a un asistente de investigacion, como un turista mas. No ha sido hasta ahora que he comenzado a hacer lo propio con este mismo grupo. Aqui la historia es bien distinta. Seguir a gorilas habituados en su devenir diario por la selva requiere de una cierta experiencia que hasta ahora no tenia. Si se me apura tambien diria que es un asunto de sensibilidad. El miedo, tanto en los gorilas como en nosotros mismos, esta a flor de piel.

Una de las cosas mas importantes a tener en cuenta es como coordinar a los BaAka cuando se encuantran frente al grupo. Algunos de ellos son avezados y no les importa acercarse mucho, a veces demasiado, a Makumba, en arrebatos de temeridad que suenan algo familiares. Auna si, no hay que tomar mas riesgos que los necesarios. Otros, en cambio, se muestran retraidos a veces, o reacios, e intentan mantenerse alejados lo maximo posible del grupo, dificultando asi la observacion o recogida de datos. Con las hembras hay que tener extremo cuidado, pues son en muy desconfiadas y cualquier movimiento en falso puede desatar su ira –con la mas que probable carga de Makumba, que venga en su ayuda-. Y respecto a las crias, incluso mas ; siempre estan merodeando en torno a Makumba, sabedoras de su papel protector, pero a veces se acercan a nosotros sin demasiado empacho. Hay que calcular el tempo con extrema delicadeza.



Un escalofrio te recorre el cuerpo de arriba a abajo cuando escuchas a Makumba realizando el ‘cough grunt’ hacia nosotros. El ‘cough grunt’ es como una especia de grunido o tos seca (de ahi la palabra cough) con la que Makumba te advierte de que te estas acercando demasiado. El 'cough grunt' es la antesala de la carga. Y a pesar de estos y otros peligros, que gran privilegio es seguir a los gorilas en este bello laberinto verde.



martes, 10 de noviembre de 2009

Bai Duma


El otro dia Makumba y los suyos decidieron pasarse por Bai Duma, la salina mas bella en mi opinion.




Vi por primera vez al grupo en toda su plenitud, sin ramas, lianas o ebukas de por medio. El sol caia con fuerza, avivando el color terreo de la rivera. Un verdor inflamado de arboles y vegetacion irradiaba en los contornos. El silencio era unicamente abortado por el agua cristalina que bajaba del arroyuelo, franqueado por Malui, con su pequeno Tembo a espaldas, y seguida del resto del grupo. Mientras, Makumba se alimentaba apaciblemente en una plorifelacion herbacea contigua al riachuelo, oteando el panorama con ademan vigilante. Nosotros observabamos al grupo desde el otro lado, a unos 20 metros. De repente, Kunga, aparecio a nuestro costado, a escasos 3 metros de distancia, y cruzo con gracia e indiferencia ante nosotros. Se encaramo a un tronco caido y miro alrededor. En sus ojos se dibujaba la candidez propia de la supina ignorancia.

Bai Duma: una ventana en el tiempo.

Ndzaku


Cada vez que voy a ver a Makumba, tiemblo ante la amenaza de las abejitas. Ante esta temible perspectiva procuro blindar mi cuerpo como buenamente puedo. Me he hecho con un unguento en Shamek, fuerte como el acido sulfurico, que las mantiene algo alejadas. De los prismaticos cuelgo una gorra con banda trasera, la parte de abajo de los pantalones, uso camisas de manga larga… Todo con tal de aplacar el inclemente aluvion en la medida de lo posible. A pesar de todo, no han vuelto a agobiar tan tragicamente como el dia con Daniela, y he podido gozar del privilegio de contemplar a los gorilas con cierta tranquilidad, pudiendo ver asi a Makumba:




Hablare de las Ndzaku (mas conocidas en nuestro imaginario popular como la ‘marabunta’). Una increible especie de hormigas que avanzan en millones o trillones por la selva, sin que nada ni nadie pueda detenerlas. Tienen dos formas de moverse. Una en hilera -cuando se desplazan a algun lugar donde construir hormiguero-, otra en abanico, abarcando una gran cantidad de terreno, como una inmensa ola devastadora ante la que nada puede hacer frente. El otro dia decidieron visitar el campamento en la segunda modalidad y decidieron hacerlo justamente por la entrada posterior al campamento, la que da a mi habitacion. Pase momentos de verdadero apuro intentando abortar toda via de entrada a mi habitacion, regando con gasolina cada uno de los soportales en el que se sostiene mi cabanya, como quien achica agua en un navio a punto de naufragar. Aun asi, no pude evitarlo del todo y varios regimientos de ellas entraron en mi habitacion. Por lo menos se zamparon un par de cucarachas, unas cuantas polillas, y luego se fueron como habian venido. Animales increibles y extremadamente organizados: