Ha aparecido una gorila muerta, cerca de Mokana, al sur del Kota Lege. Me encargaron acudir a ese lugar con la camara del campamento, echar unas fotos y detectar alguna senyal o herida que pudiese haber causado su muerte. Podria haber sido un disparo, o la caida desde un arbol, o, quien sabe, un caso de ebola (que tambien asola a los gorilas). Cuando llegamos al lugar donde se encontraba el cadaver, apestaba a carrona en varios metros a la redonda. Segun los BaAka, llevaba unos dos o tres dias muerta Un bulto oscuro yacia entre los arbustos, con el brazo extendido y la cabeza flexionada hacia arriba, la barbilla apuntando hacia el cielo. A la altura del pecho, la piel habia cobrado un tono acartonado y amarillento, que transparentaba unas venas ya secas enhebrandose de un lado a otro. Su rostro era un autentico festival de larvas y moscas, que borraban cualquier forma facial reconocible y formaban una especie de holograma interactivo. Tenia la boca abierta y el brazo extendido por encima del hombro. Era lo mas parecido a la escena de un crimen. Comence a hacer fotos desde angulos distintos. El hedor era insoportable. Ndima y Mobambu esperaban desde la lejania a que terminase mi tarea. Mi torpe manejo de la sofisticada Nikon de la WWF hacia que la mayoria de las fotos salieran desenfocadas. Tuve que repetir instantanea innumerables veces. La pestilencia hacia dificil la toma de fotografias, tenia que tomar aire por unos segundos antes y volver a la escena, conteniendo el aliento, para tomar mas instantaneas. Una insoportable sensacion de putrafaccion e insalubridad embargaba el escenario. Comence a sudar a raudales. Cuanto mas permanecia en un punto, tratando de lograr una foto minimamente enfocada, mas sentia las moscas posandoseme en la frente, la sien, las manos… no sabia si provenian del cadaver o de cualquier otro sitio. Me entro una semi paranoya no del todo injustificada. Una vez reuni dos otres fotos decentes me dispuse a escapar del escabroso escenario.
Repare entonces en una pequena sombra que se movia a mi izquierda.. Contemple con desasosiego como una pequenya cria de gorila, no mas de 3 meses de vida, se movia a dos metros del cadaver de su madre, yaciendo boca arriba, agitando debilmente los bracitos. Se introducia los dedos en la boca, tenia los ojos cerrados. Sus movimientos parecian a camara lenta. Nunca me vi en tesituras de este tipo pero era obvio que le quedaban pocas horas de vida. Experimente cierto shock. Tenia ante mi la imagen del desamparo mas absoluto, de la sordidez mas brutal. Me soprendio que hubiese sobrevivido a las noches anteriores, sin caer en las fauces de algun depredador. Llame a Ndima y Mobambu. Contemplamos con tristeza la desconcertante estampa.
Unos minutos despues abandonabamos a la cria. ?Que podiamos hacer ? Tratar de salvarla? Llevarla con nosotros ? Me daba la sensacion de que la criatura habia comenzado ya un camino sin retorno. Por otra parte no conociamos la causa de muerte de su madre : no se apreciaban heridas de bala de algun posible furtivo. Podria tratarse de Ebola, no podiamos saberlo. La escena me impacto, no lo voy a negar, pero trate de postergar las emociones para otro momento. Seguimos nuestro camino.
Mostre las fotos en Bai Hokou. Kemanda se emociono al ver a la cria moribunda. Comenzo a llover.
Ya en mi habitacion comence a pensar en la pequena criatura. Estaria viva todavia ? Miraba por la ventana y me imaginaba las gotas de lluvia cayendo sobre sus ojos cerrados, corriendo por su rostro languido y moribundo, condenada a muerte en aquel escenario de sordidez absoluta . Un espejo nada halagueno.
El otro dia encontramos un grupo de 3 gorilas (un macho y dos hembras) al oeste del campamento. No se trata, sin embargo, del Fini Group, compuesto por 10 individuos. Las pistas nos llevaron a una zona malapa. En un momento dado Bokaya hizo un gesto a Likemo para que mirase hacia las estribaciones del malapa. Guardamos silencio. Efectivamente, mas alla de la vegetacion, a unos 30 metros, se escuchaba un vago crujir de ramas, que bien podria pertenecer a un elefante, o a varios.Un grupo de Horn Bills rompia el silencio reinante, graznando desesperadamente enlas copas de los arboles. El guirigay arboreo impedia calcular la situacion de los elefantes, lo cual nos ponia en una situacion dificil. Si los elefantes decidieran cargar, estariamos a merced de ellos. Desee con vehemencia cargarme a perdigonazos a los pajarracos, dinamitando mis principios de naturalista. Al final los elefantes se desviaron y pudimos seguir nuestro camino. Mas adelante, Likemo escucho el alarido de gorila a unos 500 metros en direccion sur. Nos dirigimos hacia alli. 20 minutos despues avistabamos, entre una abundante cortina de vegetacion, la abultada silueta negra de unos gorilas encaramados a un inmenso arbol, denominado Motunga. Tras diez minutos sin avistarnos, una hembra miro en nuestra direccion, bajo la cabeza y segundos despues daba la voz de alarma, descendiendo con estrepito entre alaridos. El macho, ya en el suelo, nos dedico un par de grunidos desde la distancia, mientras las hembras huian. Finalmente desaparecio. La sensacion de contemplar gorilas salvajes en la selva virgen es indescriptible.
Muchos dias las lluvias echa por tierra todo nuestro trabajo. Las copas de los arboles contienen durante unos minutos el aguacero, pero la lluvia a veces es tan violenta, que al final el agua filtra hacia la superficie y no hay lugar en el que guarecerse. Aun asi, estamos todavia en temporada seca. La estacion de lluvias esta todavia por llegar, entre Septiembre y Octubre.
Otro punto importante en el ‘manual del buen hombre selvatico’ se refiere a la hora de sortear troncos, ramas o raices entrecruzadas o enhebradas fijamente en el suelo. La pricipal premisa es pisar una unica vez, solo una, mientras el otro pie ya esta avanzando para superar el obstaculo. La segunda premisa, consecuencia no necesaria (y, como diria Dali, divina) de la primera, es que uno ha de hacerlo con soltura. Si el obstaculo se encuentra a la altura del pecho, uno ha de contorsionarse como si pasase por los barrotes de un calabozo. Y si esta a la altura de las piernas, levantar las rodillas en plan ballet. Mientras tanto, mil ojos.
El otro dia se celebraba la fiesta de la mujer, en Bayanga. Gran parte del personal que trabaja para el proyecto estaba invitada, desde los empleados en Bayanga hasta los guias y asistentes de investigacion de Bai Hokou. Daniela y yo tambien acudimos en calidad de Munyu, dejando el campamento por un par de dias, por tomarse un respiro de la selva, que puede ser bastante absorvente.
Nos alojamos en casa de Philippe, un aleman que trabaja para la GTZ, uno de los socios del proyecto. Ya en la fiesta, el equipo de sonido se estropeo y lo reemplazaron por un destartalado cassette que sonaba a ultratumba. En la fiesta de la mujer curiosamente apenas habia mujeres. Las pocas que habia servian comida al resto de invitados, que cruzaban miradas de desconfianza en todas las direcciones del circulo de asientos dispuesto para la ocasion. Philippe, que se habia ausentado por unos momentos, aparecio diciendo que al otro lado habia una fiesta mucho mas caldeada. Nos despedimos a la francesa y nos dirijimos alli en busca de mas cana para el cuerpo. La otra fiesta tenia lugar en un barracon de tres naves, una principal y dos laterales con gradas en las que los Bilo bailaban enfebrecidos. El tugurio estaba iluminado por fluorescentes de luz mortecina que conferian al antro una proyeccion como observada a traves de unas gafas 3D. El vino de raffia corria por las venas. La atmosfera estaba cargada por el aroma a marihuana. Un radiocassette, tambien distorsionado, ponia la musica en la fiesta, musica frenetica, africana, al son de la cual bailaba una muchedumbre sudorosa y apasionada. Daniela, Philippe y yo eramos los unicos blancos. De vez en cuando alguien se acercaba a saludarnos o a hablar con nosotros (normalmente a pedirnos algo). No se como, me vi hablando con unos tipos de aspecto no muy amigable, cuya portavoz devenia cada vez mas y mas hostil. ‘Nous sommes en command ici ‘ (aqui mandamos nosotros), decia el tipo con el indice apuntando al suelo e inflando el pecho como un palomo. ?Que tienes ? cerveza ? Por que no nos das tu cerveza ? vienes aqui y no tienes nada para darnos ? No se bien como pero escurri el bulto y me zafe de la situacion. La hostilidad se palpa en el ambiente.
Dicen que esta region de Africa es la mas oscura del planeta. Antes de recogernos, Philippe, Daniela y yo, fuimos a contemplar la Via Lactea desde la terraza del Doli Lodge. Me acorde de la novela de Conrad, ‘El Corazon de las Tinieblas’, basada en la Cuenca del Congo y pense que este lugar seria firme candidato en el que se desarrollse su accion. Nunca vi la Via Lactea de forma tan diafana, ni sus brazos espirales tan luminosos, ni probablemente tantas estrellas iluminando aquel abismo de terciopelo negro. Un espectaculo vertiginoso en una region olvidada del planeta.
El trabajo en el campamento se estructura en una jornada de dos turnos : manana (6 :30-13 :00) y mediodia (11 :00-17 :30). Existen tres equipos : Makumba, Fini Group y Mangabeys. Generalmente, trabaje o no, a las 6 suelo despierto. (Amanece sobre las 5:30). Enrollo el saco, libero la cama de la mosquitera y me preparo para una nueva incursion en la selva. Yaequipado con lo indispensable (ropa, brujula, mapa, cuaderno de notas, boli, prismaticos) me encamino a la ‘zona Munyu ; Desayuno cereales enlatados con chocolate y cafe. Luego voy donde los Baaka y me llevo a un par de guias, los que me hayan asignado para ese dia. Una vez en la selva, pasan siempre mil cosas. Sigo puliendo mi tecnica de incursion selvatica. Cuando uno se encuentra ante un umbral de vegetacion gigantesco y en apariencia infranqueable, la forma de atravesarlo es simplemente no pensarselo dos veces. Tampoco o es plan de avalanzarse a lo loco, como escribia hace unas semanas. Uno debe detectar un corredor de espacio vacio, por minusculo que sea, que lleve a un lugar mas despejado al otro lado del muro. Una vez detectado se calcula su viabilidad y, en caso positivo, avanzar siempre sin apartar la vista de este punto. Dejar que las ramas aranen la camisa si es preciso, tobillos, pantorrillas, pero no vacilar o perderse en quejas vanas.
El otro dia vivi un nuevo episodio con un elefante, algo que parece sera el pan nuestro de cada dia en este lugar : Avanzaba con Bayanga y Mobambu por el bosque cuando escuchamos el ya familar sonido de un crujir de ramas: Doli, advierte Mobambu, senalando un punto entre la vegetacion, a unos 50 metros de nosotros. Era realmente dificil atisbar nada entre la vegetacion pero acere el ojo y pude adivinar una borrosa trompa arrancando hojas de entre las ramas y llevandoselas a su espigada bocaza. El elefante no habia caido en nuestra presencia. Para mi estupor, Mobambu descendio a un area mas despejada, donde sin duda el elefante repararia en el, a poco que avanzase unos metros ; me insto a hacer lo mismo. Sin saber muy bien por que, le hice caso, encomendandome a su buen hacer selvatico. El elefante, sin reparar todavia en nuestra presencia , avanzaba directo hacia nosotros. Mobambu no se movia. Yo –que iba a hacer- tampoco. Llegado un punto, a unos 20 metros, el elefante se detuvo y alzo su trompa, husmeando en derredor. Nos habia detectado. Podia verlo entonces con claridad ; un elefante inmenso, con tremendos colmillos a la altura de la cabeza. Podriamos ser meros juguetes ante su furia. Pero el elefante, a pesar de su incontestable superioridad fisica, huyo como un trolebus entre la espesura. Sin embargo, la cosa no acabo tan facilmente. Se habia asustado pero no habia desaparecido, se habia detenido unos metros mas alla. Seguimos en silencio Le escuchamos grunir contra nosotros, un grunido gutural y cavernario. Mobambu indico entonces que seria mejor recular, parecia que le habiamos tocado las narices. Le rodeamos y proseguimos nuestro camino.
Aquel dia no encontramos pistas de los gorilas. Lo cierto es que la bonanza de los primeros dias ha dado paso a jornadas de sequia en cuanto a pistas se refeire, en las que hemnos recorrido kilometros y kilometros de selva infructuosamente. Es una labor que puede ser algo frustrante. Los BaAka no encuentran pistas de y yo, desde mi condicion de neofito, poco puedo hacer al respecto. Soy como un torpe ciego que anda del brazo del lazarillo. Sin embargo, voy poco a poco dandome cuenta de algunos detalles de su metodo de rastreo. Observo a donde miran y como miran. Tengo la sensacion de que no buscan cualquier tipo de pista, sino una en concreto ; Djele, un tallo espinoso, muy comun en la selva, y que en grandes proporciones da lugar a los ebuka. Los gorilas son grandes consumidores de Djele, cuyos restos dejan en forma de tallos deshojados alla por donde pasan. Los BaAka buscan Djele como primera pista para, de ahi, tirar del hilo::
- huellas:
- restos de termiteros:
- fruta devorada (en la foto, bokoko)
-excrementos:
En nuestro devenir diario siempre nos topamos con algun tipo de animal.
Hay que tener cuidado con las ramas o frutas que caen de los arboles. La fruta del Bokoko es como una manzana pero el doble de maciza ; si te cae en la cabeza te la parte en dos. La fruta del Mobei tiene forma de pinya pero es de mayores proporciones todavia y cae con desagradable frecuencia, haciendo un estruendoso ruido. Por su parte, es frecuente escuchar el estruendo de algun arbol cayendo en la lejania, carcomido por los hongos o estrangulado por las lianas, tambien por el fuerte viento de las tormentas. Algunas de estas tormentas cobran dimensiones apocalipticas. Si te pillan en el bosque la verdad es que acojona. Aparte te pueden caer mil ramas de los arboles agitados con violencia por el viento, sino los arboles mismos.. La superficie selvatica esta sembrada de ellos ; putrefactos, terrosos, recien caidos… La superficie selvatica es el paradigma de la sordidez. La vida y la putrefaccion se entremezclan con total naturalidad (con que otra cosa sino ?). La Naturaleza es sordida.
Cada vez me maravillo mas ante el exhuberante registro de sonidos de la selva. A falta de poseer un libro sobre aves con CD incorporado, me ha dado por procesar esta autentica filarmonica tropical de aves, primates e insectos representandomos en forma de simbolos. Tambien han pasado por mi desentrenada pituitaria fragancias de todo tipo; el fuerte olor a testosterona del espalda plateada, el bokoko pudriendose en la superficie, aromas a colonia de nino, fragancias citricas, mentoladas. Desearia tener un tarro de las esencias en el que poder guardarlas todas . La gama es variada y mi conocimiento excaso.
Una una clavandoseme en el dedo gordo del pie derecho me ha tenido en el dique seco durante tres dias. A pesar de ello no e podido aburrime en el campamento. He terminado el libro de Arsuaga ‘la especie elegida’ (paleoantropologia) y comenzado el ‘Fedon y Fedro’ de Platon. Por otra parte ha llegado el personal encargado de instalar los paneles solares que traeran electricidad al campamento (desterrando el generador al baul de los recuerdos). He podido husmear un poco durante el proceso de instalacion. Tambien he tenido tiempo para reparar los prismaticos, que se empanyaron por dentro. Sigo constatando la agresividad de las hormigas:
Algunas tardes suelo bajar a la salina a observar a los elefantes. Alli permanezco un rato en silencio, espiandolos desde un tronco caido y semi podrido que da pie a la senda que lleva al campamento. Por las mananas, una ligera niebla cubre la salina, confiriendo al escenario un aire algo enigmatico.
Voy gradualmente incorporandome a la dinamica de trabajo que rije el campamento. He comenzado a salir yo solo al bosque junto con dos guias. Parece que mi labor se centrara en el ‘Fini group’. Quiza sea demasiado pronto para dirigir yo a dos personas sin tener, en realidad, ni idea de lo que estoy haciendo. Que camino seguir ? Donde estan los gorilas ? Adentrarse en la selva requeriria todo un manual, sino una disciplina academica por si misma. Aparte, a duras penas puedo comunicarme con los BaAka. Por eso, de momento me limito a seguirlos docilmente como un corderito, a medida que avanzamos por las sendas marcadas por las pisotadas de los elefantes, escrutando a ambos lados del camino, en busca de unas pistas extremadamente vaporosas para un neofito como yo.
Angelique se ha marchado a una conferencia sobre primatologia en Alemania. Para mi sorpresa sobrevuela en el ambiente una especie de vacio de poder. En principio Daniela se ha hecho con los galones. Luego estan Gi, Olivier y Kemanda, que parecen gozar a su vez de cierto peso especifico. Sin embargo, la sensacion es la de una cierta anarquia latente. A veces los BaAka acuden a mi para que les de medicinas, y cuando recurro yo a los asistentes de investigacion estos me dicen que no tienen ni idea de medicamentos. No hay que ser un lince para darse cuenta de que mi calidad de ‘Munyu’ me situa en posicion de cierto estatus en el campamento y como tal se me atribuyen ciertas expectativas. De forma que asi me encuentro, repartiendo medicinas y jugando a los doctores, a pesar de ser el ultimo mono en llegar. Algo surrealista no ?
El otro dia realizabamos un control (labor de rastreo en ausencia de pistas) Mobambu, Bokaya y yo, entre los caminos de Mbaso y Etokoloko. No se apreciaba rastro de los gorilas. De pronto se escucho un alarido torrencial al otro lado de un ebuka, inconfundiblemente de un macho. Realizamos el ‘claquement’. El gorila rugio de nuevo, despues se hizo el silencio. Varios segundos despues, Mobambu avanzo de nuevo. Ipso facto se escucho otro alarido de advertencia. El gorila seguia ahi, observandonos desde algun sitio. Transcurrido un minuto el gorila desaparecio. Segun los BaAka se trataba del macho del ‘Fini group’, que se habia distanciado del grupo. Cada contacto con los gorilas es un nuevo chutazo de adrenalina.
Ese mismo dia nos topamos con unos cerdos de planicie (potamochere) que husmeaban la superficie buscando raices y tallos tiernos. No detectaron nuestra presencia hasta que no estuvieron a unos 10 metros. El individuo mas adelantado emitio un grunyido de alerta. Tras unos segundos de espera, Mobambu continuo. El especimen porcino, de proporciones nada desdenyables, dio a su vez unos pasos al frente, esta venciendose hacia un costado, olfateandonos, escrutandonos. Al percibir que no reculabamos, dio un par de pasitos mas hacia el lado y entonces puso pies en polvorosa. En la selva impera la ley del miedo (muchas veces no mas que un pulso).
En la selva los BaAka se las saben todas. Muchas veces se detienen en seco y guardan silencio. Acto seguido senalan hacia algun lugar entre la espesura e indican la presencia de algun animal. Uno aprieta los ojos como si estuviese miope y si tiene suerte, alcanza a ver alguna sombra deslizandose entre la vegetacion. El otro dia, por ejemplo, Mobambu me insto a mirar hacia un punto entre la vegetacion. -‘Cephaloph’ me dice en el poco ingles que sabe. Atisbo con esfuerzo la figura de un pequeno Duiker, que se aleja casi de puntillas, como pasando desapercibido. -‘Carne de leopardo’- pienso, casi compadecido.
Donde esta el leopardo ? No he observado ninguno, pero he visto su rastro y sus huellas.
El olfato de los BaAka esta tambien altamente desarrollado .Detectan olores del todo refractarios a mi pituitaria. Mobambu, por ejemplo, se detiene, apoyandose sobre un tronco, acera los ojos y levanta ligeramente un pie, husmeando en el aire como un autentico sabueso. Ebobo ?- le pregunto, consciente de mi probable desatino. ‘No’ niega con la cabeza ‘Doli’ (elefante)-. Tras unos segundos se escucha un elefante moviendose tras la vegetacion. Nunca tendre las habilidades de un BaAka y aun asi, siento que la selva de alguna forma tambien me pertenece (o mas bien seria al contrario).
Como ya he dicho, caminar por la selva requeriria de todo un manual. Es una experiencia compleja. La regla fundamental, que solo el puro instinto dicta, es avanzar con sigilo, posando el pie con tacto, con mimo, como si se avanzase por una superficie mullida. Otra de las cosas que hay que aprender rapido aqui (por la cuenta que a uno le trae) es a no quejarse ; no quejarse de los zarpazos de las ramas, de las cucarachas de mi habitacion, de las odiosas, repugnantes e inmisericordes ‘sweat bees’, de disputar por la comida con las hormigas, del humedo calor tropical, del sudor..... En la selva no se esta agusto. Hay que andar con mil ojos.
En cuanto a asuntos domesticos se refiere, la humedad se ha convertido en un handicap importante a la hora de lavar la ropa; esta apenas se seca a la sombra, por lo que uno depende de un sol mas reticente de lo que cabria esperarse. Esta misma humedad provoca que todo enmohezca rapido, por lo que hay que tener cuidado con las pertenencias mas preciadas. Me han dado un baul con saquitos de soda caustica, donde guardo mochila, ropa, movil, camara, etc…Por otra parte, me he marcado una disciplina gimnastica cotidiana que mantenga alta la moral de la tropa.
El hecho de tratarse de un lugar tan aislado supone que, casi por fuerza, sienta ya una cierta morrina incipiente. Como ya he dicho, caminar por la selva es una experiencia compleja y cuando bajo la guardia a veces me asaltan recuerdos improcedentes. Me viene a la memoria una bonita sentencia de Javier Trueba, que parafraseo en estas sordidas lineas.
‘(…..) La amistad esta sobrevalorada, asi como las pollas grandes o el futbol. Las personas se encuentran en un momento determinado de su vida y luego se alejan unas de otras para no volver a verse nunca mas. Aun asi, no puedo imaginar aquellos hermosos veranos en el pueblo sin Jairo, Ruben, Tiago, Armando….
Sigue mi periodo de instruccion, cuyo objetivo inmediato es dirigir yo solo a los BaAka en la selva, no acompanyado de asistentes. Con tal cometido mi semana se ha repartido entre Makumba y el Fini group. He descubierto un enemigo de la selva mas temible incluso que las elefantes ; las llamadas ‘sweat beas’, unas minusculas, insidiosas y diabolicas abejitas atraidas por la humedad en general y el sudor humano en particular. Tuve una traumatica experiencia, de la que hare un bosquejo para hacerse una idea del martirio chino. Los gorilas descansaban dentro de un ebuka. Nos sentamos a su lado, en la parte de fuera, y esperamos a que decidieran moverse. El calor era intenso. Las sweat beas no tardaron en aparecer. Daniela -a quien acompanaba ese dia- y yo nos vimos pronto acorralados por una legion de desagradables abejitas. Al principio soportamos el incordio con resignacion estoica. Pero conforme pasaban los minutos, mas y mas abejitas se unian a la comitiva. Era como tener un aura zumbosa, como un nimbalo ? en torno tuyo. Me embadurne de arriba a abajo con una especie de mejunge mentolado con el que me he hice en Bayanga, un supuesto repelente. Pobre iluso. Las puneteras abejas encontraban espacio por cualquier via o resquicio imaginable; las sentia colarse por entre la ropa, corretear por espalda, cuello, costados, estamparse contra mi boca, colisionar en mis ojos, adentrarse en los orificios nasales, ensortijarse en el pelo… Un infierno insufrible.Probe con la mosquitera de cabeza. Un vano intento, nada podia detener su irreductible avance. Daniela se llevo la peor parte, cada vez que la miraba me sentia algo aliviado. A veces intentaba sacar partido de su inocuo cosquilleo, abstrayendome penosamente, pero otras me llegaban oleadas de agobio insoportable y el desaliento hacia mella en mi animo. El calor y la fuerte sensacion de humedad no ayudaban.
Miraba a los BaAka y los veia inmaculados de abejas. Esto me hacia sentir verderamente desgradiado. Makumba no se movia del sitio y el equipo de relevo se eterniazaba. Tras dos horas de suplicio innombrable, finalmente se escucho el ansiado ‘claquement’ a lo lejos, con que el equipo de relevo anuncia su llegada. Casi les recibi con abrazos y lagrimas en los ojos. El infierno existe.
La selva puede adquirir, en cuestion de segundos, una dimension extremadamente laberintica y enganosa. Lo atestigue el otro dia, acompanando a Guy con al Fini Group. Los g uias ese dia, Mobo y Bokaya, decidieron realizar un control mas exhaustivo de la zona que rastreabamos y nos conminaron a esperarl en un punto determinado. El tiempo pasaba, al principio Guy y yo charlabamos tranquilamente. Pero los minutos pasaron y pasaron y los BaAka no aparecian. Comence a preguntarme si nos habrian perdido. El traumatico episodio del elefante seguia fresco todavia, no podia dejar de pensar que se acercaba la hora limite, las 16 :30. En un momento dado la conversacion se acabo. A medida que pasaban los minutos la preocupacion se dibujaba en el rostro de Guy. Le pregunte si aquello era normal... -‘Si no aparecen pronto, volvemos’, me contesto. Yo ya llevaba sopesando esta posibilidad hacia varios minutos y, para ser sincero, la mera idea de volver sin los BaAka me creaba escalofrios… Todos los rincones de la selva parecian el mismo, norte-sur-este-oeste, todo igual, como un laberinto, no se si de espejos o de otra cosa. Cuando ya estabamos a punto de regresar y extraviarnos con casi total seguridad, se escucho el lejano silbido de Bokaya. No ocultare aqui mi alivio..
Con los BaAka a veces me siento como un parbulito corriendo a rebufo de sus padres cuando se alejan, sabedor de su propia fragilidad. Para aprender de la selva hay que empezar por los Baaka. Hay que moverse con soltura entre la vegetacion, avanzar con sigilo, como ellos. Yo de momento me lanzo toscamente contra los muros de vegetacion por mera cuestion de principios, como si fuese un meteorito a punto de colisionar. Al final, de una manera u otra, siempre se llega a un lugar despejado.
Los espaldas plateadas, los ‘Silver Backs’, tienden a ser mas tolerantes respecto a los humanos que las hembras, mas desconfiadas y distantes. Si algo las solivianta pueden cargar directamente, lo que acarrea la reaccion del macho. (*hay dos tipos de cargas : frontales –directamente hacia el objeto- y laterales –el macho rodea al objeto, arrastando ramas u otro tipo de vegetacion). Makumba cargo el otro dia contra Daniela y Martha (su supervisora, que ha venido a pasar unos dias) siguiendo una carga de Bombe, la hembra mas irascible del grupo. Cada vez que escucho estas historias mi efervescencia remite. Cuando me tocara a mi ?
El otro dia fui a Dzanga Bai, una salina de grandes dimensiones a la que acuden numerosos elefantes, con Daniela y Martha. Alli hay otro campamento coordinado por una americana llamada Andrea Turkalo, que lleva 20 anyos alli, trabajando para la WCS (Wildlife Conservation Society). Tras caminar a un ritmo considerable durante 30 minutos accedimos a la salina, donde habia una plataforma a la que se podia subir para observar el enclave en toda su extension. Habria unos 50 elefantes en ese momento, retozando,chapoteando, barritando, publicitandose…. Habia tambien bufalos y sitatungas. No se escuchaban coches, ni obras, ni personas, tan solo el murmullo sutil y camuflado de los animales en su entorno. Un oasis de serenidad:
Cada martes Guy o Angelique se desplazan a Bayanga con el Toyota junto con varios BaAka que vuelven a descansar con sus familias. Vuelven el jueves con avituallamiento para el resto de la semana (que se compra en la tienda local, propiedad un mauritano llamado Shamek) y tambien con un reemplazo de ‘trackers’. Estos, a veces, pueden ausentarse del campamento durante meses. Parece que aqui las condiciones laborales son algo algo difusas. Segun Angelique, los BaAka no necesitan realmente trabajar como guias, pueden vivir perfectamente del bosque. Si trabajan con el proyecto es por el sueldo adicional que les reporta y puramente por diversion (cosa que subscribira, a tenor del ambiente festivo que respira siempre su area). En este sentido, parece que mas necesita el proyecto a los BaAka que los BaAka al proyecto.
Por las noches escucho a los elefantes barritar desde la salina, al abrigo de las lecturas.
Asi como la primera semana consistio en tomar contacto con el grupo Makumba, la segunda se ha centrado en hacer lo propio con el llamado ‘Fini group’ (Fini es ‘nuevo’ en Sango), un grupo de gorilas no habituados a la presencia humana que habita al noroeste del campamento. La tarea consiste en seguir el rastro que vayan dejando los gorilas en su actividad diaria en busca de recursos de alimentos. Un avez detectados se debe hace contacto con ellos. Tal contacto se realiza mediante el ‘claquement’, una especie de chasquido de la lengua con el paladar que funciona como agente de condicionamiento clasico, o lo que es lo mismo, como forma de asociacion por parte de los gorilas del sonido con una situacion o presencia (la humana) no peligrosa. Con este proposito he acompanado durante varios dias a Guy, uno de los asistentes de investigacion. El primer dia hubo suerte y pudimos contactar con el grupo. Los gorilas estaban alimentandose de un pequeno arbol denominado Bonginya. La densa vegetacion dificultaba nuestra visibilidad pero podiamos escuchar el sonido provocado por los gorilas al tronchar sus ramajes para acceder a las hojas mas frescas. No detectaron nuestra presencia asi que fuimos acercandonos en silencio, extremando el cuidado en cada paso. En un momento dado se escucho el agudo alarido de una hembra, que se percato de nuestra presencia, seguido del mas grave -torrencial si cabe- de un macho, a unos 20 metros al otro lado de la vegetacion. Realizamos el ‘claquement’. El espalda plateada rugio de nuevo.. Tras unos segundos Mobambu, el guia que iba en cabeza, intento avanzar. Un nuevo alarido le persuadio de lo contrario. El macho nos mantenia a raya mas alla de la vegetacion, sin que nosotros pudieramos verle. Permanecimos en el mismo lugar hasta que se marcharon. Entonces, volvimos al campamento. Una experiencia salvaje, como no podia ser de otra forma.
Poniendo en contexto mi nuevo lugar de residencia, el campamento esta compuesto de diferentes modulos, cada uno con su funcion especifica. Cada uno esta construido con tablones de madera y su techumbre es de bambu. El nucleo del campamento gira en torno a la oficina central, donde se guarda toda la bibliografia relativa a Bai Hokou, asi como multitud de articulos cientificos sobre primatologia. Tambien tiene una minibiblioteca con libros de divulgacion cientifica y literatura (a la que no he tardado en echar un vistazo). Desde la oficina se abre un espacio que denominare el ‘agora’ del campamento, donde aparcan los coches y converge la actividad diaria del personal. Frente a la oficina y al otro lado del agora, se encuentra el area, por asi decirlo, de ‘los blancos’ ; cientificos, voluntarios, etc… La denominare area ‘Munyu’ (del blanco) por bautizarla de alguna manera. La terminologia no es muy grata, pero es lo que hay ; la segregacion salta a la vista. Los blancos son Angelique y Daniela, y ahora yo. Angelique es la coordinadora del campamento. Una mujer algo frenetica que lleva diez anyos traajando aqui. Daniela es una estudiante de Doctorado alemana por parte del Max Planck Institute. A la izquierda del area ‘Munyu’ se encuentra la cocina, compuesta de un austero fuego de lena y un ‘grifo’ compuesto por barrenos de agua recogida de la cascada natural situada a poca distancia del campamento. Contigua a la cocina se encuentra el area ‘Bantu’ (una de las etnias que componen el tejido social de la RCA) que pueden ser asistentes de investigacion, cocina, choferes, tour-operadores y demas trabajadores de esta etnia que trabajen en Bai Hokou. En esta zona se encuentra la radio, con la que se mantiene permanente contacto con Bayanga, Mongambe (el otro campamento en Dzanga Dzanga) y las oficinas de la WWF en Bangui. Tras la zona ‘Munyu’, existe un modulo compuesto por tres habitaciones, una de ellas la mia. Es la zona mas septentrional del campamento, que linda con la selva en direccion Congo Brazzaville. De momento estoy solo en el modulo, nadie ocupa las otras dos habitaciones.
Al lado norte del ‘Agora’ hay un modulo de dos habitaciones para equipos de rodaje, asi como el servicio, que no es otra cosa que una letrina de toda la vida. Un camino lleva a la ducha-cascada.
Al otro lado de la oficina se abren algo asi como dos pequenas ‘avenidas’ : una de ellas integra las habitaciones de Daniela, Angelique y los asistentes de investigacion. En la otra se encuentra el modulo de los BaAka (los guias o ‘trackers’). Este camino lleva a la entrada del campamento.
Durante el dia cada uno come a su aire. Por la noche cenamos blancos con blancos, bantus con bantus, BaAka con BaAka. La cocina consiste de un sencillo fuego a base de lena.:
La dieta se compone basicamente de pasta, arroz, legumbres y un monton de comida enlatada (champinones, tomates, judias, garbanzos, sardinas). Un decrepito frigorifico mantiene los alimentos a duras penas. Me comunico en ingles con los ‘munyu’ y en frances con los ‘bantu’, aunque procuro chapurrear mis primeros vocablos en Sango. Con los BaAka tengo grandes dificultades de comunicacion porque la mayoria no habla frances, tienen su propia lengua, ademas del Sango. La mayoria estan expectantes ante la novedad de mi presencia.
La jungla. Todo es radicalmente diferente a lo antes visto, verdor omnipresente de mil tonalidades distintas, estramboticos sonidos tropicales, fragancias de todo tipo….Todo es exhuberancia.. El duro y gris asfalto de la ciudad queda lejos.
Ha sido una primera semana de pura aclimatacion a este nuevo entorno selvatico. Al dia siguiente de llegar realice mi primera incursion en la selva y el primer y esperado contacto con los gorilas. Creo que la excitacion de saberme a punto de alcanzar un suenyo la aparque en Madrid, dejando paso a la expectacion contenida de quien sabe que lo ha logrado pero no le han entregado el trofeo. Avanzaba por la selva intentando procesar el nuevo entorno ; vegetacion ubicua, arboles colosales, macacos increpando a nuestro paso…No daba abasto para tanto estimulo y en realidad lo unico que tenia en la cabeza era el encuentro con los gorilas. Dos horas de busqueda despues, los guias dieron con ellos ; Olivier, el asistente de investigacion, me hizo una senya para que elevase mi mirada hacia los arboles. No se por que, tarde unos segundos en procesar la escena ; sombras negras encaramados a un arbol de Ngombo. Gorilas. Si, gorilas totalmente indiferntes a nuestra presencia. La primera sensacion? pues no fue para tanto, algo quiza extrano despues de tanto tiempo esperando este momento. Pero quiza ahi radica el quid del asunto ; me limite a contemplar aquella escena natural de la forma mas… ‘natural’, como si lo hubiese hecho toda la vida.
El grupo ‘Makumba’ esta compuesto el espalda plateada, ‘Makumba’, las tres hembras -Malui, Bombe, Mopambi-, un espalda negra (Kunga) o gorila adolescente, dos ‘juvenals’ (Mai y Essekelende) y los mas pequenyos del grupo ; Mossoko (4 anyos), Bokata, Mobangui (3 y medio) y el mas pequenyo, Tembo (uno y medio). Tecnicamente hablando se llaman gorilas de planicie occidental (tambien estan los del planicie oriental y de montanya). Habitan una porcion de selva situada al sureste del campamento, que abarca un radio de unos 7 km2.
La llamada ‘Cuenca del Congo’ esta salpicada por las llamadas ‘Bais’ (o salinas), que son claros atravesados por cursos de agua poco caudalosos, ricos en minerales y que, por tanto, constituyen un punto de encuentro de numerosas especies animales que intentan explotar sus recursos al maximo: elefantes, bufalos, sitatutangas, Horn Bills, Duikers, los mismos gorilas y un sinfin de especies mas. En las inmediaciones del campamento hay varias. Por lo que respecta a la selva propiamente dicha se pueden disinguir varios tipos de habitats:
-'Ebuka’ son areas de profusa, intrincada y casi inaccesible vegetacion. Lugar preferente de los gorilas:
-‘Malapa’, son areas abiertas salteadas de arboles del mismo nombre, que adquieren un aspecto casi otonal muy parecido al de cualquier bosque cualquier bosque occidental:
El segundo dia ocurrio un episodio que se presenta como un anticipo de lo que me espera este ano en las selvas de Dzanga Shanga. Volviamos de pasar la segunda jornada con los gorilas. Nos dirigiamos hacia Bai Debwe por una zona de densa vegetacion, cuando escuchamos un crujir de ramas a unos 20 metros de nosotros. Detuvimos el paso y quedamos en silencio. Los BaAka se adelantaron un poco y otearon en la espesura. Poco despues indicaron el lugar y la causa de aquel ruido ; un elefante. Por mucho que intente afinar el ojo entre la vegetacion no alcance a ver sino lianas y ramas por todos lados. Pasados unos minutos, Ngbanda, que asi se llamaba el guia que iba en cabeza, insto a reiniciar el camino dando un pequeno rodeo. Apenas habiamos comenzado a hacer esto, se escucho un tremendo barritar cerca, muy cerca de nosotros y un tremendo sonido de ramajes arrasados. El elefante cargo contra nosotros, dividiendo en dos al grupo. Lo siguiente que recuerdo es una carrera frenetica entre la espesura, mi determinacion de colarme por cualquier resquicio de selva como fuese, como una alimanya, con tal de que no me pillase el enfurecido animal. Recuerdo tambien a Angelique y Piccolo corriendo delante de mi como flechas. Ni quise perder tiempo en mirar para atras, sabia que el elefante estaba muy cerca de nosotros, de mi en concreto, que era el ultimo. Pasados unos segundos de carrera vertiginosa caimos en que el elefante no nos habia seguido. Nos detuvimos. No sabiamos donde estaban Emmos y Ngbanda. Se escucho barritar al elefante de nuevo. No podiamos saber si estaba cargando contra ellos. Se escucho gritar a Ngbanda unos 20 metros, un nuevo barritar, mas cerca, ramajes, una nueva carrera. Paramos metros despues, intentando detectar la posicion del elefante y de nuestros dos companeros. Avanzamos en semicirculo hacia el lugar donde podrian encontrarse, en estado de maxima tension. Mi corazon latia como un martillo. Entonces aparecio Nbanda descendiendo desde el lugar de la carga, con aparente tranquilidad. Esto me persuadio de que el peligro habia pasado. Luego aparecio Emmos con la cara llena de aranazos. Nos conto que en su huida habia tropezado con una rama y el elefante se habia plantado a apenas un metro de ella, reculando milagrosamente. Literalmente habia salvado la vida. El camino de vuelta no se lo recomiendo a nadie. El incidente obligo a dar un gran rodeo a fin de evitar al iracundo elefante y esto nos hizo perder bastante tiempo. A esa hora, cerca de las seis, los elefantes solian descender hacia la salina. En mi mirada inexperta tenia la sensacion de que el tiempo jugaba dramaticamente en nuestra contra (como quiza asi fuese). No tenia tiempo para fijarme en la reaccion de los BaAka, solo para abrir los ojos como platos en todas direcciones. Veia elefante por todos los sitios. Las frescas y colosales bonyigas de elefante que trufaban continuamente el camino no ayudaban a uno a apaciaguarse. Tras un buen rato recorriendo zonas de jungla muy frondosa, llegamos a Bai Hokou ll, una de las salinas. Aminoramos el paso. habia grandes posibilidades de toparse con elefantes. No fue asi y, para mi alivio, la cruzamos sin avistamientos, para adentrarnos de nuevo en la selva. El peligro no desapareceria hasta que llegasemos al campamento. Al llegar a la segunda salina, BAi Hokou l, vimos un elefante ramoneando entre los arboles que habia justo a la entrada de la senda que llevaba al campamento. Nbgbanda cambio de nuevo el itinerario y nos adentramos de nuevo en la selva bordeando la salina por el flanco derecho. Esto nos daba algo de cobertura y camuflaje para llegar al otro lado de la salina sin confrontar directamente al elefante. Sin embargo, nada podia evitar que en algun momento nos hiciesemos visibles de nuevo. Forzosamente tendriamos que pasar cerca de donde se encontraba el elefante y tratar de sortearle sin que percibiese nuestra presencia. Cuando salimos de nuevo al exterior, un silencio total reinaba en la salina. Solo se escuchaba el sonido de nuestras pisadas en el fango y el ocasional lamento de un Horn Bill rebotando como un eco en las tupidas paredes boscosas. La salina, idilica horas antes, se tornaba ahora un lugar siniestro, como si estuviese preparando una desagradable sorpresa para nosotros. No vimos rastro del elefante, que, sin embargo, no debia andar lejos. Para entonces ya iba paranoico perdido, seguia viendo elefantes tras cada umbral de vegetacion, dispuestos a cargar a las primeras de cambio. Franqueamos la salina y nos adentramos de nuevo en la selva. Finalmente llegamos a Bai Hokou l, la contigua a nuestro campamento, donde habia otro elefante. Contemple desde mis prismaticos -ya a salvo de todo peligro- la criatura que tanto sobresalto nos dio momentos antes.